Fin a la era Orbán tras 16 años de mandato: el conservador Péter Magyar asume el gobierno de Hungría
El conservador Péter Magyar fue investido este sábado como nuevo primer ministro de Hungría, prometiendo desmantelar el “régimen iliberal” construido por el ultranacionalista Viktor Orbán durante los últimos 16 años y combatir la corrupción. En su discurso inaugural ante el Parlamento, Magyar declaró: “Pido a todos aquí presentes que escuchen y comprendan que los húngaros expresaron su deseo de un cambio, no solo de Gobierno, sino también de sistema”.

Magyar obtuvo la investidura con 140 votos a favor y 54 en contra, de un total de 199 diputados. Su programa se centra en desmantelar el modelo instaurado por Orbán, restablecer buenas relaciones con la Unión Europea y erradicar la corrupción que, según él, ha vaciado las arcas públicas.
Agenda del nuevo gobierno
La ceremonia de investidura coincidió con el Día de Europa, fecha simbólica en la que el Parlamento volvió a izar la bandera de la UE, retirada previamente por el expresidente de la Cámara, miembro de Fidesz. La formación liderada por Magyar, Tisza, ganó las elecciones del 12 de abril con una amplia ventaja sobre Fidesz y cuenta con una mayoría absoluta superior a los dos tercios en el nuevo Parlamento, lo que le permitirá aprobar reformas constitucionales sin necesidad de alianzas.
Entre las primeras medidas anunciadas está la creación de la Oficina de Recuperación y Defensa del Patrimonio Nacional, encargada de investigar y devolver los fondos que, según el Gobierno, fueron desviados a oligarcas cercanos a Orbán y a su partido. “Los húngaros tienen derecho a saber cómo el patrimonio público se convirtió en riqueza privada”, afirmó Magyar.
Investigaciones periodísticas han documentado el enorme enriquecimiento del entorno más próximo a Orbán: su mejor amigo de la infancia y su yerno figuran entre las personas más ricas del país. La ONG Transparencia Internacional sitúa a Hungría como el país más corrupto de Europa. En respuesta, varios dirigentes de Fidesz, que habían ocupado escaños desde las primeras elecciones tras la caída del Telón de Acero en 1990, devolvieron sus mandatos al partido y renunciaron a sus cargos.
Magyar solicitó a los altos cargos designados por Orbán, incluido el presidente del Consejo de Estado, Tamás Sulyok, que presenten su dimisión antes de finales de mayo. Tras la sesión parlamentaria, el nuevo primer ministro se dirigirá a sus simpatizantes en la plaza Kossuth, frente al Parlamento, donde se celebrará la “Fiesta popular de cambio de régimen”, con la asistencia estimada de decenas de miles de personas.
En los próximos días los ministros comparecerán ante las comisiones parlamentarias y se espera que el gabinete, integrado por 16 miembros —cuatro de ellos mujeres— quede oficialmente constituido el martes.
Desafíos clave

- Desbloquear los fondos europeos: Magyar ha prometido que Hungría reciba lo antes posible una parte de los 17.000 millones de euros congelados por la Comisión Europea por violaciones al Estado de derecho y deficiencias en la lucha contra la corrupción. Ya ha sostenido conversaciones con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.
- Normalizar las relaciones con la UE: La nueva ministra de Exteriores, Anita Orbán (sin vínculo familiar con el ex primer ministro), indicó que su principal tarea será restablecer los lazos con Bruselas, profundamente deteriorados durante el mandato de Orbán.
- Desmantelar el modelo iliberal: Orbán describió su sistema como “iliberal”: elecciones democráticas con centralización del poder en la justicia, educación, medios y cultura, y una política migratoria restrictiva. Magyar advirtió a los funcionarios designados por Orbán que, si intentan bloquear sus reformas, deberán dimitir o enfrentarse a una posible destitución por parte del Parlamento.
- Lucha contra la corrupción: Hungría ha sido calificada como el país más corrupto de la UE según Transparencia Internacional. Magyar planea integrar a Hungría en la Fiscalía Europea Anticorrupción y crear una oficina dedicada a recuperar el patrimonio “robado”. La entidad será supervisada por el ministro del Interior, Bálint Ruff, quien prometió perseguir a los responsables de los presuntos 55.000 millones de euros desviados.
- Derechos civiles y humanos: El nuevo gobierno se compromete a restaurar la democracia liberal, garantizando la libertad de prensa, el pluralismo político y los derechos de la comunidad LGBTI, criminalizados en los últimos años. El futuro ministro de Cultura, Zoltán Tarr, aseguró que se reforzará la transparencia y la libertad en el sector cultural.
- Financiación de las reformas: Según el propio Magyar, el anterior Gobierno ha vaciado las arcas públicas. El nuevo Ejecutivo pretende cerrar los vacíos presupuestarios mediante la reforma del sistema de contrataciones públicas, la reducción del gasto en propaganda estatal y la introducción de un impuesto a las fortunas superiores a 2,8 millones de euros.
Magyar concluyó su intervención subrayando que “no hay tiempo que perder” y que el nuevo Gobierno iniciará de inmediato la profunda transformación del Estado, restaurando la separación de poderes, recuperando la confianza en las instituciones y normalizando las relaciones con la Unión Europea.
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