La epidemia de ébola en el este del Congo se extiende a Uganda y eleva la alarma sanitaria
El brote de ébola declarado en la provincia de Ituri, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), ha dejado al menos 88 muertos y ya se ha extendido a la vecina Uganda, según la agencia de salud pública de la Unión Africana.

Jean Kaseya, director general del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (África CDC), informó en una rueda de prensa de urgencia que se han registrado 336 casos sospechosos, con 87 fallecimientos en territorio congoleño y uno más en Uganda. Sin embargo, advirtió que esas cifras podrían estar muy por debajo de la realidad.
Expansión regional y riesgo elevado
“Esta cifra que estamos compartiendo no es la exacta. El brote comenzó en abril y aún desconocemos el caso índice, por lo que no sabemos cuál es la verdadera magnitud”, señaló Kaseya, quien alertó sobre un posible subregistro masivo.
De las veinte muestras analizadas hasta el momento, trece resultaron positivas, aunque sólo cuatro muertes han sido confirmadas por laboratorio como causadas por el virus del ébola.
La situación se intensificó tras confirmarse un caso en Uganda: un hombre de 59 años que viajó desde la RDC hasta Kampala en transporte público, sin medidas de aislamiento, y falleció en un hospital de la capital. Según Kaseya, el paciente tuvo contacto con numerosas personas durante su enfermedad, lo que incrementa el riesgo de transmisión. Además, tras su fallecimiento, el cuerpo fue trasladado de vuelta a la RDC, lo que plantea dudas sobre las medidas de bioseguridad aplicadas.
África CDC elevó la alerta en la RDC al nivel de emergencia “Gro 3”, el máximo de su escala, y activó un equipo continental de respuesta bajo la dirección de la doctora Ngashi Ngongo. El riesgo se considera actualmente “alto” para África Oriental y “moderado” para el resto del continente, aunque podría escalar si se detectan casos en Sudán del Sur.
El epicentro del brote se sitúa en la zona sanitaria de Mongwalu, en Ituri, una región marcada por la inseguridad, el desplazamiento de población y la intensa actividad minera y comercial transfronteriza.
El conflicto armado en el este del país ha provocado la huida de personal sanitario y dificulta las operaciones de respuesta. Las autoridades sanitarias están negociando con actores armados para garantizar corredores humanitarios que permitan el acceso de equipos médicos. Debido a la inseguridad, los equipos internacionales se desplazan a través del aeropuerto de Entebbe, en Uganda, para acceder por vía terrestre a las áreas afectadas.
Médicos Sin Fronteras (MSF) reforzó su respuesta en Ituri después de detectar un aumento inusual de muertes desde principios de abril. En colaboración con el Ministerio de Salud congoleño, la organización confirmó inicialmente al menos 55 fallecimientos, cifra que sigue en aumento.
El brote también afecta a las zonas sanitarias de Bunia y Rwampara, donde se han identificado cientos de casos sospechosos. En su clínica de Bunia, MSF atiende actualmente a varios pacientes aislados.
La epidemia está causada por la cepa Bundibugyo del virus del ébola, que presenta un desafío adicional: a diferencia de la cepa Zaire, no cuenta con vacunas ni tratamientos aprobados. Su tasa de letalidad se estima entre el 25 % y el 40 %.
“La expansión a varias zonas y ahora más allá de la frontera resulta extremadamente preocupante”, afirmó Trish Newport, responsable del programa de emergencias de MSF, subrayando la necesidad de una respuesta rápida en un contexto de acceso limitado a la atención sanitaria.
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