La llamativa iniciativa de la Universidad de Cantabria para evitar que los alumnos copien en la PAU: "Las orejas deben estar descubiertas"

La próxima prueba de acceso a la universidad, conocida como selectividad o PAU, se presenta como la prueba decisiva para la mayor parte de los estudiantes de bachillerato. En los últimos años, los datos indican un incremento de casos de plagio y uso de dispositivos de comunicación clandestinos durante los exámenes.

Ante esta situación, la Universidad de Cantabria ha decidido implementar detectores de frecuencia aleatoria con el objetivo de identificar dispositivos de transmisión, como pinganillos, que facilitan la obtención de respuestas sin necesidad de estudio previo. Íñigo Casafont, vicerrector de Estudiantes, Empleabilidad y Emprendimiento de la Universidad, explicó que la medida se centra en garantizar que “las orejas estén descubiertas”, pues cubrir la cabeza puede ocultar dichos aparatos.

Medidas y protocolos para prevenir el fraude

Las nuevas directrices establecen un proceso que respeta el principio de inocencia. Si se detecta una posible infracción, el estudiante podrá terminar el examen y, posteriormente, se abrirá un acta de incidencia para revisar el caso. En caso de confirmarse el fraude, la decisión final sobre la sanción corresponde a la Comisión Organizadora de las Pruebas de Acceso.

Puntos Clave
  • Instalación de detectores de frecuencia aleatoria en los centros de examen para identificar pinganillos y otros dispositivos de transmisión clandestinos
  • Obligación de que los estudiantes mantengan las orejas descubiertas durante la PAU, facilitando la detección de los aparatos prohibidos
  • Procedimiento que respeta la presunción de inocencia
  • Instalación de detectores de frecuencia aleatoria en los centros de examen.
  • Obligación de mantener las orejas descubiertas durante la prueba.
  • Procedimiento de revisión posterior al examen con acta de incidencia.
  • Derivación a la Comisión Organizadora para la determinación de sanciones.

Además de la vigilancia tecnológica, la Universidad está explorando alternativas de evaluación que reduzcan la dependencia de los exámenes escritos. Entre las propuestas se encuentran los exámenes orales y la valoración de sistemas de comunicación verbal, aunque su implementación requeriría una planificación más extensa y varios días de evaluación por asignatura.

El auge de la inteligencia artificial también preocupa a las autoridades académicas, ya que en cuestión de segundos una imagen capturada puede ser procesada por IA para obtener la respuesta exacta a cualquier pregunta. Este riesgo ha impulsado la búsqueda de métodos de evaluación menos vulnerables a la intervención tecnológica.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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