La semana en la que Interior perdió el control del relato sobre Leire Díez: "Esto quiebra la confianza institucional"
Durante varios días el Ministerio del Interior mantuvo una única versión: Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, no había sostenido reuniones con Leire Díez. Sin embargo, los informes de la Unidad Central Operativa (UCO), las referencias incorporadas al sumario judicial y, finalmente, la propia confesión de la directora, desmoronaron esa postura y convirtieron al llamado “caso Leire” en una crisis de credibilidad para la cúpula encabezada por Fernando Grande‑Marlaska.
Lo que empezó como una sucesión de revelaciones judiciales sobre las actividades de Leire Díez se transformó rápidamente en un problema político de primer orden. Cada nuevo documento de la UCO y cada pieza incorporada al expediente ampliaron la atención, que pasó de centrarse exclusivamente en la exmilitante socialista a incluir la actuación de la directora de la Guardia Civil y las explicaciones ofrecidas por el Gobierno.
La evolución de la versión oficial
El punto de inflexión se produjo el 27 de mayo, cuando se supo que la Fiscalía investigaba si, desde la Dirección de la Guardia Civil, se había intentado frenar o condicionar investigaciones de la UCO que involucraban al entorno del presidente del Gobierno. Los documentos judiciales describían una intensa actividad de Leire Díez destinada a desacreditar a agentes de la unidad y a promover actuaciones vinculadas a supuestas filtraciones.
En respuesta, apenas 24 horas después, el ministro Grande‑Marlaska defendió a Mercedes González y negó tajantemente cualquier implicación de la directora, asegurando que no existían reuniones ni actuaciones que justificaran las sospechas surgidas en la investigación.
Sin embargo, los informes de la UCO empezaron a dibujar una relación mucho más estrecha entre ambas. Los investigadores reconstruyeron encuentros presenciales, intercambios de información y mensajes en los que Leire Díez aludía a Mercedes González como una interlocutora habitual y de confianza para cuestiones relacionadas con la Guardia Civil. Uno de los mensajes incorporados al sumario reveló a Leire comentando tras una reunión: «Le tengo que dar lo de hidrocarburos», en referencia a una línea de trabajo incluida en la investigación.
La presión aumentó cuando la propia UCO informó que había puesto al tanto a la directora de una campaña impulsada por Leire contra agentes que participaban en investigaciones judiciales sensibles para el PSOE y su entorno.
El 4 de junio, tras varios días de negativas, Mercedes González reconoció la existencia de contactos con Leire Díez. Esa admisión provocó el colapso de la estrategia inicial del Ministerio. El debate dejó de centrarse en si las reuniones habían ocurrido para pasar a cuestionar por qué el Gobierno había negado hechos que luego fueron admitidos.
Grande‑Marlaska tuvo que reformular su posición, pasando de negar los encuentros a sostener que, aunque existieron, no guardaban relación con ninguna actuación irregular ni con los hechos investigados en el caso Leire.
Reacción de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC)
- La AUGC describió la situación como una “absoluta estupefacción” ante las contradicciones entre las explicaciones del Ministerio y los hechos reconocidos.
- Denunció una “manifiesta falta de transparencia” de la cúpula de Interior y exigió la comparecencia urgente del ministro y de la directora.
- Instó a una transparencia absoluta, sin evasivas ni contradicciones, y calificó las presiones contra la UCO como una “agresión directa al Estado de Derecho y a la dignidad profesional de los guardias civiles”.
- Consideró que los recientes acontecimientos representan una “quiebra flagrante de la confianza institucional”.
En los días siguientes, la acumulación de evidencias –incluidos mensajes, reuniones y referencias a actuaciones contra la UCO– consolidó la percepción de que la relación entre Leire Díez y Mercedes González había sido constante y estratégica, lo que profundiza la crisis interna del Ministerio del Interior y alimenta el escrutinio tanto de la oposición como de la sociedad civil.
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