La UE se escuda en la versión de España sobre las mafias para exonerar a Marruecos de la crisis de Ceuta
El comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, calificó la reciente oleada migratoria en Ceuta como una “prueba de resiliencia europea y de seguridad de la frontera exterior”. Según Brunner, la UE cuenta con el mayor control histórico sobre la inmigración irregular, pese a las imágenes que circularon durante los hechos.

“Fue una crisis y quedó resuelta”, afirmó el comisario, que subrayó que los cientos de migrantes que lograron entrar en Ceuta no pudieron acceder al territorio de la Unión Europea. Brunner anunció que España recibirá 114 millones de euros en financiación europea, de los cuales 28 millones están destinados específicamente a reforzar la seguridad y la gestión de la frontera en Ceuta.
Reacciones y medidas adoptadas
Brunner señaló la existencia de “interferencias de tratantes en redes sociales y campañas de desinformación”, aunque aseguró que dichos fenómenos no alteran las negociaciones bilaterales con Marruecos. En su intervención, el comisario destacó la cooperación entre España, Marruecos y la UE, y evitó culpar directamente al vecino del sur, pese a la persistente sospecha de que el Reino de Rabat habría facilitado el flujo masivo de personas.
Frente a la crisis, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas (Frontex) desplegó recursos en el terreno para apoyar los retornos y prevenir nuevos flujos hacia la UE. La comisión también recordó que 75 personas perdieron la vida durante los intentos de cruce.
Según el ministro del Interior español, Fernando Grande‑Marlaska, de los aproximadamente 72 000 migrantes que ingresaron a Ceuta, 70 000 ya han sido devueltos y ninguno ha cruzado a la península. La normativa vigente mantiene un estatus especial para Ceuta y Melilla, con controles que impiden el paso directo al resto del territorio español.
En la reunión de ministros del Interior de la UE, Italia propuso la creación de centros de tramitación y retorno en terceros países seguros, respaldada por el ministro italiano de Interior, Matteo Piantedosi. El objetivo es “actuar como un bloque unido y cohesionado para detener las salidas en origen y repatriar a quienes no tienen derecho a permanecer en territorio de la UE”. La propuesta se basa en un modelo acordado entre Italia y Albania, aunque enfrenta importantes obstáculos legales.
El comisario Brunner también informó que se están revisando seis centros de retorno en los que participan los Estados miembros, con la intención de financiar su operación en terceros países seguros.
El presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, envió una carta al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el lunes pasado, elogiando la gestión conjunta de España y Marruecos y llamando a una respuesta europea coordinada. En la misiva, von der Leyen destacó la necesidad de reforzar los controles en las fronteras exteriores, combatir las redes de tráfico ilegal y mejorar la eficacia de las repatriaciones.
Por su parte, el ministro irlandés del Interior, Jim O’Callaghan, que ostenta la presidencia rotatoria del Consejo, resumió el mensaje de la cumbre virtual: “La UE está unida y dispuesta a apoyar a España. Felicitamos la rápida respuesta y expresamos nuestras condolencias por la trágica pérdida de vidas. La protección de nuestras fronteras exteriores es una responsabilidad compartida y la migración requiere una respuesta europea unificada”.
En el contexto político interno, el gobierno español ha señalado que la situación pudo haberse reconducido gracias al apoyo de la Unión y al marco del Pacto de Migración y Asilo, aunque Brunner advirtió que la regularización de migrantes en España no constituye “una buena señal” en el contexto actual.
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