Las cámaras térmicas de Greenpeace destapan el calor extremo en los colegios: patios de hasta 60 ºC
Greenpeace ha vuelto a centrar su atención en la adaptación de los centros educativos al cambio climático, tras publicar los resultados de nuevas mediciones realizadas con cámaras térmicas en varios colegios de España. Los datos son alarmantes: patios que alcanzan los 60 °C, aulas con temperaturas superiores a los 31 °C y espacios escolares convertidos en auténticos “puntos calientes” durante el horario lectivo.

Temperaturas extremas en patios y aulas
Las mediciones se llevaron a cabo en colegios de ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla, Alicante y Ourense, revelando una exposición generalizada de los estudiantes a temperaturas muy por encima de los niveles recomendados para el aprendizaje. Las cámaras térmicas mostraron diferencias marcadas entre zonas de sombra y superficies expuestas al sol. Mientras algunas áreas protegidas se mantenían entre 28 °C y 30 °C, las pistas deportivas y los patios asfaltados alcanzaban hasta 60 °C en la superficie, creando condiciones potencialmente peligrosas.
En varios centros, incluso los interiores no escaparon al problema: aulas que superaron los 31 °C durante las clases. Greenpeace advierte que este fenómeno no es puntual, sino estructural, y responde a la falta de adaptación de los edificios escolares a un clima cada vez más extremo.
Impacto en salud y aprendizaje

- Según la organización ecologista, la temperatura óptima para el rendimiento escolar se sitúa entre 22 °C y 24 °C. Superado ese rango, el rendimiento cognitivo disminuye progresivamente, afectando la concentración, la memoria y la capacidad de atención.
- El calor extremo supone un riesgo físico para menores, especialmente vulnerables a la deshidratación, golpes de calor y estrés térmico durante actividades al aire libre.
- La mayoría de los centros educativos carecen de sistemas de refrigeración eficaces y de suficiente vegetación o sombreado en patios y zonas deportivas.
Propuestas de adaptación
- Instalación de sistemas de climatización o ventilación pasiva que reduzcan la temperatura interior.
- Uso de materiales de recubrimiento con alta reflectancia térmica en suelos y cubiertas.
- Incremento de áreas verdes y sombras mediante pérgolas, toldos y plantación de árboles.
- Revisión de los diseños arquitectónicos para mejorar la ventilación natural y evitar la acumulación de calor.
- Implementación de planes de gestión del calor, que incluyan descansos en ambientes frescos y suministro de agua potable.
Greenpeace insiste en que la adaptación de los colegios no debe considerarse un lujo, sino una medida de salud pública y un requisito básico para garantizar el derecho a una educación en condiciones seguras.
El informe se enmarca en un contexto de aumento de olas de calor en España, cada vez más largas y frecuentes. Los expertos advierten que estos episodios seguirán intensificándose si no se adoptan medidas estructurales de adaptación.
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