Las empresas del gran consumo acusan en sus márgenes la subida de costes y ven difícil aguantar los precios

Las empresas del gran consumo perciben que los bolsillos de los hogares se están estrechando y temen que este ajuste se traduzca en una desaceleración del gasto. A pesar de que los indicadores macroeconómicos publicados por el Gobierno siguen mostrando una evolución positiva, los fabricantes y distribuidores afirman que la realidad que viven los consumidores es distinta.

Los datos más recientes del índice de comercio minorista –que agrupa tanto el retail alimentario como el no alimentario– llevan tres meses consecutivos en territorio negativo. Ante este escenario, Ignacio González, presidente de Aecoc, advirtió durante el 41.º Congreso del Gran Consumo, celebrado en Sevilla, que “el efecto acumulado de la inflación de los últimos años ya muestra síntomas en el consumo que nos preocupan mucho”.

Perspectivas y desafíos del sector del gran consumo

Según los representantes del sector, el último mes ha sido peor que la suma de los nueve meses anteriores y de los doce meses previos. “Hay un evidente frenazo”, reconoció González, añadiendo que los efectos inflacionarios externos podrían impactar un consumo que, aunque parece sólido, no es lo suficientemente robusto como para resistir estas presiones.

La incertidumbre sobre el panorama económico se ha intensificado por el contexto internacional. Las compañías solicitan al Gobierno, que enfrentará elecciones el próximo 29 de noviembre, una reducción de impuestos que alivie la carga sobre las familias. Un empresario del sector cervecero comentó que “no hay motivo de alegría” mientras persisten las presiones inflacionarias derivadas del conflicto abierto en Oriente Medio y su repercusión en los precios del gas y del petróleo.

Ante esta situación, la patronal del gran consumo señala que muchas empresas están sacrificando márgenes para intentar contener los precios. “Las empresas ya están sintiendo en sus resultados los mismos costes que afrontan los consumidores”, afirmó González. Sin embargo, la duración prolongada del conflicto está agotando las coberturas financieras disponibles.

Puntos Clave
  • Las empresas de gran consumo perciben que los bolsillos de los hogares se están estrechando y advierten una desaceleración del gasto, con el índice de comercio minorista en territorio negativo durante tres meses consecutivos
  • El efecto acumulado de la inflación de los últimos años ya está generando un evidente frenazo en el consumo, y el último mes ha sido peor que la suma de los nueve y doce meses anteriores
  • El sector solicita al Gobierno, que se acerca a las elecciones, una reducción de impuestos para aliviar la carga sobre las familias
  • Muchas compañías están sacrificando márgenes para contener los precios, enfrentando los mismos costes inflacionarios que los consumidores, agravados por el conflicto en Oriente Medio y el aumento del gas y el petróleo.

Las compañías se enfrentan a dos opciones: seguir sacrificando márgenes a la espera de una normalización de la situación, o lanzar planes de reducción de costes para mantener los precios bajo control. “Podemos mantenernos así durante un tiempo, pero si la crisis se prolonga, será mucho más difícil. Actualmente la inflación está en el 4,9 % y la alimentaria en el 2,7 %”, señaló González, añadiendo que el sector deberá demostrar su capacidad de resistencia a medio plazo.

Grandes distribuidores admiten en privado que el alza de los precios energéticos está erosionando sus márgenes y consideran que el próximo trimestre y el primer semestre de 2027 serán críticos para la rentabilidad.

En un informe reciente, el Banco Central Europeo (BCE) indicó que la transmisión de los incrementos de costes a los precios finales de los productos aún podría retrasarse. Aunque el impacto se sentirá de manera directa en cereales, pan y carne, el BCE no detecta todavía una segunda ronda de efectos inflacionarios ni una espiral precios‑salarios en Europa.

El vicepresidente del BCE y exministro de Economía, Luis de Guindos, explicó que la evolución dependerá de la duración e intensidad del conflicto en Oriente Medio. “Dentro de la inflación, la alimentación, vinculada a los transportes, fertilizantes y energía, puede convertirse en uno de los principales aceleradores en los próximos meses”.

De persistir estas presiones, el BCE podría verse obligado a aplicar subidas adicionales y más agresivas de los tipos de interés. “Aún no se ha tomado esa medida, pero el riesgo potencial está presente”, concluyó de Guindos, quien también sirvió como ministro de Economía durante el gobierno de Mariano Rajoy. En el ámbito alimentario, advirtió que “la inflación podría empeorar si la situación se mantiene, porque las empresas llegarán a un punto en que ya no podrán seguir absorbiendo los costes y manteniendo los precios”.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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