Simon Sebag Montefiore: "Es curioso que Israel tenga mejores relaciones con muchos países árabes que con Gran Bretaña o España"
Simon Sebag Montefiore, el historiador británico que ha escrito sobre la corte zarista, la biografía de Josef Stalin y los entresijos de Jerusalén, ha publicado su último libro, El hervidero (Editorial Crítica). En él narra, con un enfoque cronológico, un siglo de acontecimientos en Oriente Medio, desde 1900 hasta la actualidad, y lo describe como una tarea “intimidante” pero “necesaria” para llenar el vacío de conocimiento que existe sobre una de las regiones más influyentes en la geopolítica mundial.

En una entrevista concedida a El Independiente, Montefiore admitió que “algunas personas me dijeron que estaba loco por intentar algo así”, pero sostuvo que el proyecto era indispensable. “Quise empezar con un líder árabe independiente de las potencias imperiales”, explicó, refiriéndose a la llegada al poder de la dinastía saudí, punto de partida que consideró esencial para comprender la configuración del Oriente Próximo contemporáneo.
Visiones sobre los principales focos de conflicto
Al ser preguntado por el epicentro actual del conflicto en la región, Montefiore afirmó que el avance de los rebeldes hutíes en Yemen podría marcar el inicio de una “nueva era”. Según él, derrotar a los hutíes no es comparable a una campaña contra ejércitos convencionales; sus líderes operan desde cuevas en el norte de Yemen y sólo una expulsión del sur y de la capital podría significar un cambio real, aunque ello representa una prueba enorme para Arabia Saudí y sus aliados.
Respecto a Irán, el autor señaló que su libro concluye el 28 de febrero, al inicio de la guerra que involucró al país, porque anticipó que el conflicto se prolongaría y abarcaría a muchos más actores. Incluso si comenzara a escribir ahora, mantendría el mismo punto de corte para evitar “escribir a minuto” y perder la perspectiva histórica. Montefiore describió al régimen iraní como una estructura diseñada para la guerra y la resistencia, subrayando que la verdadera presión sobre Teherán será la económica, no la militar. El bloqueo del petróleo por parte de EE UU, según el historiador, es el factor que podría desintegrar gradualmente al régimen.
En cuanto a la percepción occidental, Montefiroe criticó la “ministración Trump” y, en general, a los gobiernos de España, Francia e Inglaterra por centrarse en debates internos con movimientos activistas de izquierda, lo que según él los vuelve cada vez más irrelevantes en Oriente Medio. Aseguró que la relación de España con la región se limitó históricamente a Marruecos y que, en materia de Oriente Próximo, el gobierno español ha perdido influencia por razones internas.
Sobre el futuro de las alianzas, el historiador descartó la posibilidad de que la región vuelva a configurarse como antes de la Primera Guerra Mundial, con bloques rígidos. En su lugar, anticipa “bloques flexibles y solapados”, donde la presencia militar estadounidense seguirá siendo constante, pero coexistirá con alineaciones variables entre Turquía, Pakistán, Arabia Saudí, Egipto, Israel, Emiratos Árabes Unidos y otros actores, cada uno persiguiendo sus propios intereses y limitaciones.
Montefiore también destacó la sorprendente estrechez de los lazos entre Israel y varios países árabes, señalando que actualmente Israel mantiene relaciones más estrechas con naciones como los Emiratos Árabes Unidos que con potencias tradicionales como Gran Bretaña o España. En este contexto, las próximas elecciones israelíes podrían “remodelar drásticamente” la posición del país en la región, aunque también admitió que un retorno al gobierno de Benjamín Netanyahu no descartaría cambios significativos.
El autor calificó el 7 de octubre como “un verdadero punto de inflexión” en el conflicto árabe‑israelí, argumentando que la respuesta israelí posterior supuso un desastre en la guerra de la información, ya que no supo explicar adecuadamente sus acciones. Solo recientemente, tras la revelación de datos por parte de Hamás, se ha aclarado que muchas de las víctimas eran combatientes de la organización.
Finalmente, Montefiore opinó que EE UU seguirá manteniendo una presencia en Oriente Medio, pero sin recuperar el papel hegemónico que ostentó tradicionalmente. Aunque China muestra interés mediante la infraestructura y el comercio, y Rusia está ocupada en Ucrania, ninguno de los dos está preparado para sustituir directamente a Estados Unidos en la región.
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