Los fallos más comunes por los que no pasarás la ITV en 2026
Durante años, muchos conductores han llegado a la ITV pensando que bastaba con que el coche arrancara, frenara y tuviera las luces “más o menos bien”. Esa confianza está cada vez más alejada de la realidad, porque la inspección técnica se ha vuelto más rigurosa en varios aspectos que afectan tanto a la seguridad como a las emisiones.

El cambio radica en la forma en que se aplican los controles sobre defectos que antes podían catalogarse como leves o quedar en una advertencia. En la práctica, eso significa que pequeños fallos visibles o electrónicos que muchos conductores postergan pueden acabar en un suspenso inmediato.
El fallo que más preocupa: el testigo de avería del motor encendido
El testigo de avería del motor (luz naranja del motor) ya no se trata con la flexibilidad de antes y puede convertirse en motivo directo de rechazo si permanece encendido después del arranque o indica una incidencia relevante en emisiones o en la gestión electrónica.
La inspección ahora no se limita a la sensación de que el coche “va bien”, sino que analiza el estado real de los sistemas controlados por la centralita. Si el vehículo arrastra un fallo de motor, un problema de emisiones o una avería electrónica vinculada al OBD, la ITV lo detectará aunque el coche circule sin mayores inconvenientes. Ese pequeño icono naranja se ha convertido en uno de los avisos más serios de cara a la revisión, y lo que antes muchos dejaban “para más adelante” puede suponer una segunda visita obligatoria y, en muchos casos, una reparación previa sí o sí.
El endurecimiento se debe a la propia evolución de la ITV y a la mayor atención a los sistemas electrónicos del coche. Los centros de inspección controlan con mayor precisión el diagnóstico a bordo, el comportamiento de los testigos, el estado de las emisiones y la coherencia entre lo que percibe el conductor y lo que registra el vehículo.
Los datos de rechazo siguen mostrando que los grandes culpables no son averías exóticas, sino problemas cotidianos: luces, emisiones, neumáticos y frenos. La señalización y la iluminación concentran uno de los porcentajes más altos de defectos graves, seguidos de cerca por las emisiones y los neumáticos.
Luces y señalización

- Bombilla fundida, intermitente que no funciona o faros opacos pueden ser decisivos.
- En vehículos antiguos, el plástico de los faros tiende a amarillear o perder transparencia, reduciendo la intensidad luminosa.
- Luces de posición, freno, marcha atrás y matrícula suelen fallar por desgaste; son reparaciones económicas pero críticas para pasar la inspección.
Emisiones y OBD
- El control de gases es más exigente, especialmente en diésel y en coches con sistemas anticontaminación sensibles al estado del motor.
- Exceso de humo, filtro de partículas obstruido o fallos persistentes en la gestión electrónica pueden provocar el suspenso, aun cuando el vehículo parezca funcionar con normalidad.
- Los inspectores no se limitan a la prueba de gases; también verifican la coherencia del diagnóstico a bordo.
Neumáticos y frenos
- Los neumáticos son revisados por dibujo, desgaste irregular, grietas, deformaciones y medidas compatibles con la homologación.
- Los frenos siguen entre los principales motivos de rechazo: pastillas gastadas, discos en mal estado, desequilibrios o latiguillos deteriorados generan defectos graves.
- No existen trucos rápidos; si el coche frena mal o los neumáticos están envejecidos, la ITV lo detectará.
Para evitar sorpresas en la estación, es recomendable repasar una serie de puntos básicos antes de acudir a la ITV. El consejo más útil no es buscar soluciones de último minuto, sino comprobar con antelación aquello que cualquier conductor puede observar y corregir fácilmente.
Mira tambien:


Deja una respuesta