María Corina Machado acepta negociar con Delcy Rodríguez la transición en Venezuela con la mediación de EEUU
Cinco meses después de la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses, la líder oposicionista María Corina Machado ha tomado la iniciativa de proponer una negociación política “seria, firme y responsable” con el gobierno encabezado por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, bajo la mediación de Estados Unidos.

En el documento que ha denominado “Manifiesto de Panamá”, Machado declara su determinación de liderar el proceso, anuncia su intención de presentarse como candidata en unas futuras elecciones “limpias y libres” y afirma que la salida del chavismo del poder “no está en duda”.
Propuesta de negociación y hoja de ruta
Para superar la parálisis institucional que atraviesa Venezuela, la mayor parte de la oposición ha solicitado expresamente el acompañamiento de EE. UU. en esta nueva ofensiva diplomática. El objetivo central del acuerdo es la celebración de elecciones presidenciales libres, transparentes y soberanas, con “la debida observación internacional”. Los dirigentes opositores subrayan que el proceso requerirá la creación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) integrado por “personalidades independientes y respetables”, así como un cronograma “viable y verificable”. El manifiesto destaca que “la transición democrática nos exige unidad y visión. Esa unidad de la nación no es una consigna, es un compromiso”.
Exigencias clave del frente opositor

- Liberación inmediata de los presos políticos, tanto civiles como militares.
- Garantía de un retorno seguro para los exiliados.
- Normalización del espacio cívico y político, que incluye el desmantelamiento del aparato represivo y de grupos armados, ilegales o terroristas.
- Establecimiento de un “gran acuerdo nacional” que sirva de base para la gobernabilidad, el crecimiento económico y el reencuentro social.
Machado insiste en que se debe apostar por la justicia transicional antes que por un “borrón y cuenta nueva”, y señala que el régimen debe ofrecer gestos reales que generen un clima propicio para el diálogo.
El plan propuesto choca, sin embargo, con la postura del gobierno interino de Rodríguez, que ha descartado reiteradamente la apertura de urnas como prioridad nacional. El secretario general del PSUV, Diosdado Cabello, ha asegurado que “las elecciones vendrán cuando vengan”. Mientras tanto, las autoridades continúan tildando a Machado de “prófuga de la justicia” y la acusan de haber favorecido la intervención militar estadounidense que culminó con la captura de Maduro.
Frente al acoso judicial, Machado dirige su estrategia desde el exilio, donde se encuentra desde diciembre, cuando viajó a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz. En los últimos meses ha mantenido una intensa agenda diplomática, estrechando lazos con altos funcionarios de la administración de Donald Trump. Según la oposición, Venezuela “vive la hora decisiva de su historia republicana”, y respaldan el plan de tres fases diseñado por Washington, recordando la urgente crisis humanitaria que afecta al pueblo.
La presión para que Machado cruce nuevamente la frontera sigue en aumento. Figuras como el exembajador estadounidense James Story han instado a que la dirigente regrese “lo antes posible”. Un reciente sondeo de Meganálisis indica que el 83,65 % de los ciudadanos considera estratégico y urgente su regreso, con una intención de voto del 71,25 % en un escenario abierto y una proyección del 84,36 % de respaldo frente a Delcy Rodríguez.
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