Marlaska desacredita los informes de la UCO y cree que "solo valen si están sustentados en pruebas"
En la comparecencia ante la comisión de investigación del Senado sobre el llamado “caso Koldo”, el ministro del Interior, Fernando Grande‑Marlaska, protagonizó una de las declaraciones más polémicas de su gestión. En un acalorado intercambio con el senador del Partido Popular, Fernando Martínez‑Maíllo, el titular del interior cuestionó la solidez de las investigaciones realizadas por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, organismo que depende orgánicamente del propio ministerio.
Marlaska, amparándose en su doble papel de ministro y magistrado de carrera, desestimó los últimos informes policiales que apuntan a una presunta trama de desestabilización judicial y política. Según el ministro, esas investigaciones no pueden sustentarse en meras “inferencias” y solo son válidas si están respaldadas por pruebas tangibles y contrastadas.
El núcleo de la comparecencia giró en torno al informe de la UCO del 26 de mayo de 2026 y al auto del juez Santiago Pedraz. Ambos documentos, a los que ha tenido acceso El Independiente, señalan que la supuesta trama estaría liderada por la militante socialista Leire Díez y habría incluido varios encuentros con la directora de la Guardia Civil, Mercedes González. El informe policial sostiene que esas reuniones perseguían, por una parte, obtener información confidencial para desacreditar y frenar procedimientos judiciales en curso que involucraban al entorno del Gobierno, y, por otra, recabar datos comprometidos de la propia Guardia Civil para impulsar investigaciones internas y purgas, especialmente contra el Teniente Coronel Antonio Balas, jefe del Departamento de Investigación Económica y Anticorrupción de la UCO.
Reacciones y demandas de prueba
Frente a la gravedad de esas conclusiones, Marlaska adoptó un escepticismo absoluto. Lejos de respaldar a los investigadores de la UCO, el ministro redujo la categoría de sus hallazgos a “conjeturas sin valor probatorio”. “Lo único que pido, como juez y como ministro, es que esas aseveraciones, aunque estén formuladas en términos de probabilidad, deben estar sustentadas por un correo electrónico o un WhatsApp, no por inferencias ajenas a cualquier lógica de comprobación”, declaró.
Con esa afirmación, el titular del interior trazó una línea roja inédita, insinuando que el trabajo de la UCO carece de la rigurosidad necesaria si no está acompañado de un soporte documental directo que vincule las reuniones con la supuesta conspiración. “Lo que me vale es lo que está sustentado en un elemento”, insistió, pese a que Martínez‑Maíllo le recordó que no había leído la totalidad de los informes de la UCO.
El interrogatorio derivó rápidamente a la cronología de los supuestos encuentros entre Leire Díez y Mercedes González, un punto que la oposición utilizó para acusar al Gobierno de mentir sistemáticamente a los ciudadanos y al Parlamento durante más de un año. Martínez‑Maíllo recordó que el Ejecutivo había respondido por escrito en diez ocasiones afirmando que la directora de la Guardia Civil no había mantenido ninguna reunión ni llamado con Díez. Sin embargo, el 4 de junio de 2026 el Ministerio del Interior emitió una nota de prensa reconociendo que, efectivamente, se habían producido tres encuentros entre ambas.
Marlaska defendió la gestión de la información y negó haber mentido en sede parlamentaria. Según su versión, su primer conocimiento de esos contactos llegó directamente de Mercedes González “inmediatamente después” de la reunión celebrada el 2 de abril de 2025. En ese encuentro, la directora habría informado al ministro de que Leire Díez le había planteado la posibilidad de restituir al comandante Rubén Villalba, investigado en el marco del caso Koldo por presuntos delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales.
El ministro sostuvo que las respuestas parlamentarias anteriores no eran falsas porque se circunscribían estrictamente al objeto de la investigación judicial. “No hubo, y la directora de la Guardia Civil lo ha repetido en distintas ocasiones, reunión alguna con Leire en relación a la trama”, reiteró.
Documentación recabada por la UCO
- Actas de las reuniones del 10 y 26 de marzo de 2025, redactadas por el propio comandante Villalba.
- Conversaciones de la aplicación Signal entre Leire Díez y el abogado Ismael Oliver, que revelan una estrategia coordinada para “desmontar la instrucción policial desde abajo”.
- Agendas de Leire Díez con anotaciones explícitas como “Investigación interna G.C. para filtraciones”, coincidentes temporalmente con la apertura de una información reservada contra los investigadores de la UCO en mayo de 2025.
Aunque la Guardia Civil ha puesto a disposición de la justicia este rastro documental, Marlaska se mantuvo firme en su postura de desacreditar la intención de los informes policiales, exigiendo una prueba de cargo irrefutable que demuestre que en esas citas se conspiró activamente. “Me gustaría que ustedes me aporten un documento mínimo que demuestre que en alguna de esas reuniones se habló de la trama”, desafió al cerrar su comparecencia.
Durante toda la sesión, el ministro subrayó que no dudaba de la directora de la Guardia Civil bajo ningún concepto, y reiteró que cualquier aclaración debía basarse en pruebas concretas y verificables.
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