Por qué el Gobierno británico se plantea ahora volver a la Unión Europea
Los asesores del primer ministro británico Andy Burnham están consultando a varios think tanks para medir el respaldo de la ciudadanía a una posible reincorporación del Reino Unido a la Unión Europea, según informó The Guardian. Burnham ha manifestado que le gustaría ver al país dentro de la UE “en lo que quede de vida”, postura que su predecesor, Keir Starmer, rechazó en su momento. La cuestión ahora es si los laboristas incluirán este compromiso en su próximo programa electoral, un tema que podría ser aprovechado por Nigel Farage y su partido Reform UK para intentar reactivar su base.
Encuesta y apoyo político
Una encuesta de YouGov realizada los días 24 y 25 de septiembre mostró que el 59 % de los británicos encuestados está a favor de volver a la UE, mientras que solo el 32 % se opone. Entre los votantes del Partido Laborista el respaldo es masivo, alcanzando el 85 %. Además, el 27 % de quienes votaron “Leave” en el referéndum de 2016 ahora consideran que el Reino Unido debería reincorporarse. En aquel plebiscito, el 51,9 % había votado por el Brexit y el 48,1 % por permanecer; en Escocia e Irlanda del Norte el “No” fue contundente, lo que ha alimentado los movimientos separatistas en ambas regiones.
El apoyo a la reentrada en la UE cuenta con el respaldo de gran parte del Partido Laborista, los Liberal Demócratas y el Partido Nacional Escocés (SNP). En cambio, se oponen el Partido Conservador y el populista Reform UK, fundado por Farage tras el voto del Brexit y sustentado en argumentos que, según críticos, fueron engañosos para convencer al electorado.
Burnham aprovechó su primer discurso como líder del Partido Laborista, pronunciado en el congreso del partido esta semana, para anunciar una revisión de las opciones de relación entre Gran Bretaña y la UE. Entre las alternativas que se barajan está la reincorporación plena.
En una entrevista concedida a BBC Rio 4, el premier declaró: “Podríamos quedarnos como estamos. Sin duda, esa es una opción, si la gente cree que este es el lugar donde quedarnos. Podríamos hablar de una unión aduanera, estar en el mercado único, o podríamos ir hasta el final”. Añadió que no quiere dejar el tema “en el aire”, señalando que, hasta hace poco, esas opciones eran consideradas líneas rojas por su gobierno.
El martes, ante los delegados del congreso, Burnham afirmó: “El Brexit ha hecho más daño que bien. Por eso aprovecharé la ocasión que brinda la cumbre entre el Reino Unido y la UE para exponerles a ustedes, y al país, cuáles creo que son las diferentes opciones para la relación a largo plazo de Gran Bretaña con nuestros socios europeos”.
El presidente francés, Emmanuel Macron, reaccionó en inglés con un “Welcome back!” cuando se le preguntó sobre la propuesta británica, y añadió en francés: “Si los británicos quieren volver y si el primer ministro quiere avanzar en esa dirección, creo que es una buena noticia, tanto para su país como para Europa”. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, coincidió en que se trata de una señal positiva.
En el plano económico, la salida de la UE no ha generado los beneficios que prometía Nigel Farage. La reintegración podría contribuir a superar el estancamiento que afecta al Reino Unido. En la campaña electoral de verano de 2024, el Partido Laborista prometió un impulso económico significativo; sin embargo, el crecimiento del PIB nacional en 2024 fue solo del 1 %, frente al 1,3 % del año anterior, y se prevé que en 2026 vuelva a rondar el 1 %.
Un retorno no sería sencillo. La Comisión Europea ha dejado claro que no concederá beneficios selectivos a Gran Bretaña: los cuatro pilares del mercado único —libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales— deben aceptarse en su totalidad. Asimismo, la eliminación de los controles fronterizos, una de las motivaciones clave del Brexit, resultaría compleja de implementar.
El año pasado, el gobierno de Keir Starmer intentó restablecer el libre intercambio de bienes con la UE, pero Bruselas reiteró que el acceso al mercado único está condicionado al cumplimiento de todas sus normas. La Comisión también impulsó la mutualización de la deuda para financiar la recuperación post‑pandemia y el programa de defensa SAFER, y amplió la ayuda pública, medidas que el gobierno británico ha resistido históricamente por considerar que fortalecen demasiado el poder de Bruselas.
La cumbre UE‑Reino Unido prevista para el 22 de julio quedó cancelada tras el cambio de gobierno en Londres; se contempla una nueva reunión en noviembre. Ambas partes buscan resultados concretos, aunque los obstáculos persisten. Por ejemplo, no se ha llegado a un acuerdo sobre la igualdad de tarifas universitarias para estudiantes de la UE, ni sobre la facilitación de visados de trabajo para británicos en Europa. Además, la cooperación en defensa sigue estancada, pese a que el 60 % de la población británica apoya una mayor coordinación en materia de seguridad, alineándose con la postura de Berlín y París respecto a la guerra en Ucrania.
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