Marta García Aller explica la "nueva idea de trifachito" de Sánchez: "O gente o buitres, no es un mal marco para una campaña electoral"
El Gobierno de Pedro Sánchez sufrió una nueva derrota en el Congreso al ver rechazada la última iniciativa legislativa en materia de vivienda. Los votos en contra, liderados por el PP‑Vox y, en una sorprendente vuelta de tuerca, por Junts, dejaron al Ejecutivo sin la mayoría necesaria para aprobar el decreto que pretendía regular los desalojos y reforzar la protección de los inquilinos.
Esta caída se produce en un momento en que el presidente evalúa la posibilidad de convocar elecciones anticipadas. La fecha más citada en los medios es el 29 de noviembre, aunque la decisión definitiva dependerá de la evolución de la presión social y de los cálculos internos del Partido Socialista.
El regreso del “trifachito” y la analogía con la foto de la Plaza de Colón
El episodio recuerda a la icónica fotografía tomada en la Plaza de Colón en febrero de 2019, cuando la entonces manifestación “Unidad de España” reunió por primera vez a representantes del PP, Vox y Ciudadanos bajo la bandera de la capital. Aquella imagen, que en su día fue catalogada por la izquierda como el “tripartito de derechas”, marcó un punto de inflexión en la estrategia electoral del PSOE, que utilizó la figura del “trifachito” para intentar frenar la pérdida de votantes de centro‑izquierda.
Hoy el término vuelve a circular, pero con una variación: el tercer actor en discordia ya no es Ciudadanos, sino Junts. Hasta ahora, el Gobierno había contado con el apoyo de la formación catalana para aprobar leyes, pero la reciente negativa a la normativa de vivienda ha roto esa alianza y ha reconfigurado el escenario parlamentario.
El caso de Maricarmen, una mujer desalojada en Barcelona que ha protagonizado la última protesta del Sindicato de Inquilinas, ha convertido su historia en el centro del debate. La ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, ha resumido la posición del Ejecutivo con la fórmula “o gente o buitres”, un mensaje que el propio Sánchez podría emplear en una campaña electoral para contrastar a su gobierno con los supuestos “fondos buitre” que, según él, amenazan la vivienda.
Encuestas de intención de voto
- Según la encuesta de 40 dB publicada por El País, más de dos tercios de la población apoyan medidas que frenen la subida de los precios de la vivienda, incluso a costa de los arrendadores.
- El mismo estudio indica que el 55 % de los votantes habituales del PP y Vox también respaldarían estas iniciativas, lo que sugiere un amplio consenso transversal.
- Los resultados podrían influir en la decisión de Sánchez de convocar elecciones, pues una agenda centrada en la crisis habitacional podría captar tanto a la izquierda como a sectores moderados del electorado.
En la misma línea, el monólogo de la analista política Marta García Aller ha destacado la “nueva idea del trifachito” como una oportunidad para el Gobierno: “O gente o buitres, no es un mal marco para una campaña electoral”. García Aller también ha señalado que la derrota parlamentaria podría convertirse en un punto de inflexión para redirigir la narrativa pública hacia la defensa de los inquilinos y la denuncia de los supuestos “fondos buitre”.
La oposición, que lleva toda la legislatura pidiendo una moción de censura y la convocatoria de elecciones, ha reaccionado con cautela. Mientras algunos dirigentes del PSOE expresan incertidumbre sobre a quién podrían votar los electores de izquierdas sin su propio partido, la izquierda radical, encabezada por Gabriel Rufián, sigue preguntándose cómo canalizar el descontento sin una alternativa clara.
En la calle, el Sindicato de Inquilinas ha intensificado las protestas en Madrid y Barcelona, acusando al presidente de inacción y de favorecer los desalojos. La movilización popular podría convertirse en el primer acto de la campaña electoral, y su magnitud será un factor determinante para la decisión de Sánchez.
El próximo lunes se espera la resolución definitiva del Gobierno. Si el presidente opta por la convocatoria, el país se dirigirá a las urnas el 29 de noviembre; de lo contrario, la incertidumbre política continuará alimentando el debate sobre la vivienda, la gobernabilidad y la composición del próximo Parlamento.
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