Meloni se convierte en la jefa de Gobierno italiana más longeva desde Mussolini aunque sin impulsar la economía
Desde que asumió la presidencia del Consejo de Ministros en octubre de 2022, Giorgia Meloni ha marcado un hito histórico: este viernes 4 de septiembre será la primera mujer en ocupar el cargo durante más tiempo que cualquier otro jefe de gobierno italiano desde la época de Benito Mussolini, superando el récord de Silvio Berlusconi alcanzado en su cuarto mandato.

El contexto internacional subraya la estabilidad política de Italia bajo su liderazgo. Mientras que, a diferencia de los últimos gobiernos italianos, que cambiaban de primer ministro con frecuencia, en Reino Unido cuatro líderes diferentes (Liz Truss, Rishi Sunak, Keir Starmer y Andy Burnham) han pasado por la puerta 10 de Downing Street, y en Francia Sebastián Lecornu se perfila como el quinto presidente del Consejo después de Élisabeth Borne, Jean‑Luc Attal, Éric Barnier y François Bayrou.
Logros y limitaciones del mandato de Meloni
En materia de estabilidad institucional, el gobierno ha cumplido con sus compromisos atlantistas, manteniéndose firme en la Unión Europea y apoyando a Ucrania. Sin embargo, la coyuntura económica no ha acompañado este entorno de certidumbre. El Producto Interno Bruto (PIB) creció apenas un 1 % interanual en el segundo trimestre de 2024 y las proyecciones para 2026 oscilan entre 0,5 % y 0,9 %. Italia, por primera vez desde hace años, se prepara para ser el Estado de la zona euro con la deuda pública más alta, superando a Grecia a finales de este año.
El empleo ha sido el punto más positivo del gobierno. Entre finales de 2022 y junio de 2026 se generaron más de un millón de puestos de trabajo, reduciendo la tasa de desempleo del 7,9 % al 5,7 %. No obstante, la mayor parte de esos empleos son de baja productividad, lo que ha provocado una caída del PIB por trabajador.
En el ámbito de la reforma judicial, el referéndum propuesto por Meloni en marzo fue rechazado por la ciudadanía, evidenciando la dificultad de impulsar cambios estructurales. Asimismo, la política migratoria ha reducido las llegadas irregulares, pero carece de un proyecto de inmigración regular a largo plazo, un vacío que podría complicar la sustitución de la fuerza laboral que se jubilará en la próxima década.
Factores que explican el éxito político de Meloni

- Fragmentación de la oposición: los partidos de la izquierda y centro‑derecha están divididos, lo que debilita su capacidad de presentar una alternativa coherente.
- Gestión prudente de la agenda: el gobierno ha limitado su actividad legislativa, evitando errores pero también posponiendo reformas estructurales.
- Moderación estratégica: Meloni ha adoptado un discurso más centrista que sorprende a observadores internacionales, lo que le permite consolidar el apoyo de sectores conservadores sin alienar a los moderados.
Según el economista Carlo Cottarelli, “todos los grandes países de la UE, salvo Alemania y Francia, nos han superado, y España se destaca como la excepción”. Esta observación refuerza la necesidad de que Italia diseñe un plan de crecimiento que vaya más allá de la mera estabilidad política.
Retos a corto plazo y horizonte 2027
El panorama político se complica con la aparición de un nuevo partido de extrema derecha liderado por el ex‑general Roberto Vannacci. Su presencia ha obligado a Meloni a adoptar posturas más duras en temas como la inmigración y la seguridad. El episodio de la crisis migratoria en Ceuta, en el que el gobierno italiano suspendió temporalmente el espacio Schengen para viajeros procedentes de España, muestra la tensión creciente entre ambos países.
Expertos como Matteo Re advierten que, sin Vannacci, el bloque de centro‑derecha tendría dificultades para mantener la mayoría en las elecciones previstas para diciembre de 2027. La posible alianza entre Meloni y Vannacci plantea un escenario de mayor radicalización, aunque la resistencia de Fuerza Italia y otros partidos tradicionales podría limitar dicha colaboración.
En el plano institucional, Meloni confía en la aprobación de una reforma electoral que otorgaría a la coalición ganadora una mayoría cualificada en el Parlamento, reforzando su posición. Además, ha propuesto la introducción de elecciones directas para el cargo de primer ministro, lo que le conferiría un poder sin precedentes en la historia reciente de Italia.
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