Svalbard: un crucero por el Ártico entre glaciares, osos polares y hielo marino
El crucero ártico parte desde Tromsø, la ciudad más septentrional de Noruega, a bordo del Silver Endeavour, nave de la línea Silversea con capacidad para 200 pasajeros y certificación Polar Class 6, lo que le permite navegar entre hielos. La primera escala es el emblemático Cabo Norte y, al día siguiente, el pequeño poblado pesquero de Skarsvåg, que cuenta con apenas 60 habitantes. Desde allí se inicia la inmersión en el Ártico, con avistamientos de renos y la posterior travesía hacia el archipiélago noruego de Svalbard, situado entre el territorio noruego y el Polo Norte. Una parada en Bear Island brinda la oportunidad de acercarse en zodiac a una reserva natural para observar frailecillos, araos y la singular vegetación de acantilos y aguas cristalinas.

Un día a bordo del Silver Endeavour
Las jornadas comienzan contemplando icebergs y el paisaje ártico desde la cubierta. Tras el desayuno, los pasajeros se equipan con ropa adecuada –parka, botas aislantes, pantalones impermeables, capas térmicas, gorro y guantes– y salen en zodiac para explorar los alrededores de los glaciares. Las temperaturas máximas oscilan entre 0 °C y 9 °C. Por la tarde se realizan excursiones a playas donde se conservan antiguas cabañas de cazadores noruegos y a zonas de tundra. Antes de la cena se lleva a cabo un briefing en el que se repasan los hitos del día y se presentan las actividades previstas para el día siguiente.
El punto álgido del itinerario es la llegada al Ice Edge, el límite del hielo marino. A diferencia de los icebergs, que provienen de glaciares y están compuestos de agua dulce, el sea ice se forma a partir del agua de mar congelada. Alcanzar este borde genera la sensación de estar en el corazón mismo del Ártico. Durante los doce días de crucero, la luz solar no se interrumpe; cuanto más al norte se avanza, mayor es la duración del día.
Al sur de Svalbard aparecen las primeras placas de hielo, glaciares y extensas áreas de tundra. La fauna que se puede avistar incluye osos polares, renos, zorros árticos, morsas, focas, ballenas y una gran variedad de aves. Desde la normativa vigente a partir de 2025, está prohibido acercarse a los osos polares a menos de 300 metros en verano y 500 metros en invierno. Los guías evalúan previamente la zona para localizar a los animales y asegurar que las excursiones no alteren su entorno. Según la experta Eva Miquel, «la suerte tiene que estar de tu parte» para observar a los animales, y el clima determina las actividades que se pueden realizar cada día.
Eva Miquel también contrasta esta experiencia con su viaje a la Antártida. La diferencia principal radica en la temporada: la Antártida se visita durante el invierno del hemisferio norte, mientras que el Ártico se explora en su verano. En la Antártida predomina una fauna más abundante y visible, especialmente los pingüinos; en el Ártico, los protagonistas son los osos polares y la búsqueda de sus huellas. «En resumen, pingüinos en la Antártida y osos polares en el Ártico», afirma. Tras ambas travesías, Miquel confiesa que se queda con la sensación de haber estado en dos de los lugares más extraordinarios y frágiles del planeta, y con la responsabilidad de contribuir a su protección.
El relato completo de Eva Miquel se puede escuchar en el programa “Gente Viajera” de Onda Cero, emitido los sábados y domingos de 12:00 a 14:00 h y presentado por Lorena Pérez Mansillas.
Mira tambien:

Deja una respuesta