Moncloa y Ferraz blindan a Óscar Puente, que no se plantea dimitir pese a la presión creciente: "No está sobre la mesa"
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, no dimite ni será cesado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Tanto la Moncloa como la sede del Partido Socialista en Ferraz reiteran que no existe ningún motivo para que el titular del Ministerio abandone su cargo, pese a la presión ejercida por la oposición, algunos socios de coalición y el sindicato CCOO, que ha exigido su cese.
El accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, que cobró la vida de al menos 69 personas, se atribuye a un “error humano” y a una falla del sistema de señalización LZB. Según el propio ministro, la orden errónea de reanudar la marcha a velocidad normal –alrededor de 200 km/h– fue dada por un operario del centro de control de IF en Atocha, pese a que los protocolos obligan a retomar la circulación a “marcha a la vista” y un máximo de 40 km/h cuando el LZB colapsa.
Reacciones institucionales y agenda del ministro
El jueves pasado, Puente asistió a una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integral (CECOPI) en Toledo, junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y al presidente de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Pedro Sánchez destacó que se aclarará “hasta el último detalle” lo sucedido y que se reforzará la seguridad ferroviaria para restaurar la credibilidad del sistema.
Tras la visita a CECOPI, el presidente y el ministro de Transportes inspeccionaron el centro de control H24 de IF en Atocha. En esa visita no se emitieron declaraciones, pero el miércoles, tras el choque entre el AVE 2080 de Renfe y el Iryo 6076 en el PK 118 de la línea Madrid‑Andalucía, Puente respondió a la prensa que, en ese momento, no estaba pensando en su dimisión, sino en atender la emergencia.
El ministro comparecerá este viernes en una rueda de prensa desde la sede de su ministerio y, el próximo martes 3 de noviembre a las 17 h, comparecerá ante la Diputación Permanente del Congreso, a petición propia y también a solicitud de ERC, Podemos y Sumar.
- Viernes: rueda de prensa en el Ministerio de Transportes.
- Martes 3 de noviembre, 17 h: comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso.
Las fuentes cercanas a Puente aseguran que ni el presidente ni el propio ministro han planteado la dimisión y que la dirección del PSOE mantiene “apoyo total” al titular, describiéndolo como un buen gestor y político. Según estas fuentes, la exigencia de dimisión proviene de sectores que pretenden “hacer uso político del accidente”.
El sindicato CCOO, por su parte, ha pedido el cese inmediato de Puente, alegando que el operario del centro de control fue culpabilizado injustamente y que el ministro “pone en la picota al eslabón más débil de la cadena”. El propio Puente calificó de “inexplicable” la orden errónea que dio el operario y ha subrayado que la falla del LZB no tiene culpables políticos, pues el accidente se debió a la no observancia del protocolo por parte del controlador.
Desde la dirección federal del PSOE se insiste en que no existe “responsabilidad política” porque no hubo una decisión política que provocara el accidente; la responsabilidad política, según el partido, solo se asume cuando una decisión de gobierno genera el problema. Para ilustrar su postura, comparan el caso con situaciones empresariales o sanitarias en las que el error operario no implica la dimisión del máximo responsable.
En cuanto al contexto técnico, el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) de 2024 recomendó implantar medidas técnicas de mitigación para evitar que la verificación humana sea la última capa de seguridad cuando el sistema automático falla. Dicha recomendación no se aplicó plenamente en Urda, a pesar de que el LZB, instalado desde 1992, debía haber sido sustituido por el estándar europeo ERTMS, cuya implantación estaba prevista para completarse a principios de 2026.
El presidente Sánchez ha señalado que “no es asumible para España sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año” y ha prometido actuar con “contundencia” y tomar “las medidas oportunas” para “reconstruir la confianza” en el sistema de alta velocidad, considerado una “joya de la corona” del país.
En la esfera interna del PSOE, algunos dirigentes advierten que la permanencia de Puente podría resultar perjudicial para la campaña electoral que se aproxima, mientras que otros defienden que sacrificar al ministro a tan sólo un mes de las elecciones sería una medida “electoralmente costosa”. La última palabra, según reiteran los portavoces de la Moncloa y Ferraz, sigue estando en manos del presidente.
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