Robles alertó a Moncloa el 27 de julio, tres días antes de la avalancha sobre Ceuta, del riesgo de un asalto masivo
En medio de la polémica sobre si los informes de los servicios de inteligencia habían advertido con la suficiente antelación la probabilidad de un asalto masivo a Ceuta por la playa y el espigón, surgieron voces que, días antes, alertaron de manera directa sobre la preparación de una operación de gran envergadura.
Según fuentes próximas a la ministra de Defensa, Margarita Robles, el lunes 27 de julio, tres días antes de la avalancha humana que dejó 140 fallecidos y miles de personas sin techo en la ciudad autónoma, la titular de Defensa trasladó a Moncloa que se estaba gestando un “asalto masivo”. La información habría sido comunicada al Consejo de Ministros en una reunión con el presidente del Gobierno.
La alerta de la delegación del Gobierno en Ceuta
El mismo lunes, el presidente de Ceuta, Juan José Vivas, contactó también a la sede del Gobierno para transmitir las señales de alarma que se acumulaban día a día, particularmente la presión sobre los centros de acogida de extranjeros (CETI). Vivas no logró hablar con Pedro Sánchez, pero sí con el director de gabinete, Diego Rubio, a quien advirtió: “si en un día entran 500 personas, en diez días entrarían 5 000”. Tras esa conversación, Rubio mantuvo contactos con el CNI, el Ministerio del Interior y la Delegación del Gobierno, aunque, según los propios testimonios, poco se hizo al respecto.
Una vez desclasificados, los informes del CNI y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) confirmaron la existencia de alertas previas, tanto de la Policía como de la Guardia Civil. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha sostenido que no existieron avisos que permitieran reforzar la frontera de forma preventiva, pese a que la ministra Robles sí habría tenido conocimiento de la amenaza. La relación entre Robles y los portavoces del Gobierno, como Félix Bolaños (Presidencia) y Fernando Grande‑Marlaska (Interior), es descrita como “francamente mejorable”. De hecho, Grande‑Marlaska negó al inicio de la crisis la existencia de cualquier informe del CNI.
Tras el asalto, la coordinación entre Defensa e Interior fue lenta. No fue sino hasta varias conversaciones entre ambos ministerios que se logró movilizar a las Fuerzas Armadas para garantizar presencia en la ciudad, mientras los ciudadanos se vieron obligados a refugiarse en sus hogares.
Ante la creciente presión, Robles modificó su discurso. En una comparecencia parlamentaria el pasado jueves, la ministra describió la magnitud del asalto como “imprevisible” y aseguró que “todo se puede hacer mejor”. Al día siguiente, durante una visita a las instalaciones de Monte la Reina, en Zamora, defendió a sus colegas del Ejecutivo, afirmando que “todos cumplimos con nuestra obligación: el Gobierno, las Fuerzas Armadas, la Policía y la Guardia Civil”. Negó la existencia de discrepancias internas sobre los informes, pese a que la controversia sigue latente.
La crisis también ha puesto en relieve la alineación de la ministra con la Casa Real. Una foto difundida por el Palacio de Zarzuela el lunes mostró al rey Felipe VI, uniformado, junto a la cúpula militar y a Robles, como una declaración de intenciones respecto a la situación en Ceuta. Días después, fuentes del palacio confirmaron que la visita del rey y la reina a Ceuta y Melilla está siendo organizada conjuntamente con el Gobierno, y que la ministra de Defensa podría acompañarles.
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