Segio Monge: "La mutación consiste en una resistencia a los venenos"

Un reciente estudio científico ha revelado la aparición de ratas urbanas con mutaciones genéticas que les confieren resistencia a los rodenticidas más empleados en los últimos años. Este fenómeno, detectado en doce comunidades autónomas, es una consecuencia directa del uso prolongado de anticoagulantes para el control de roedores.

Los expertos aclaran que no se trata de animales más grandes ni de mayor agresividad, sino de roedores mucho más difíciles de erradicar. Las ratas resistentes sobreviven a las dosis habituales de veneno, continúan reproduciéndose y transmiten la resistencia a sus descendientes, lo que dificulta enormemente las campañas de desratización en entornos urbanos.

¿Qué implica la resistencia de estas ratas?

El Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), dependiente del CSIC, lideró la investigación que identificó la resistencia a los rodenticidas anticoagulantes. Sergio Monge, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Salud Ambiental, explicó que las empresas del sector colaboraron proporcionando muestras para el estudio, confirmando que la resistencia está extendida entre la población de ratas urbanas.

Puntos Clave
  • Aparecen ratas urbanas con mutaciones que les otorgan resistencia a los rodenticidas anticoagulantes más usados
  • La resistencia se ha detectado en doce comunidades autónomas y se debe al uso prolongado de estos venenos
  • Las ratas resistentes sobreviven a las dosis habituales, se reproducen y transmiten la resistencia a sus descendientes, complicando la desratización
  • Se están desarrollando nuevas estrategias, como rodenticidas con diferentes mecanismos de acción y medidas de control ambiental, para enfrentar el problema.

“El problema no radica tanto en que las ratas encuentren una nueva fuente de alimento, sino en que, al vivir en la basura, el alcantarillado y otros residuos, ya disponen de una alimentación fácil y abundante”, puntualizó Monge.

Aunque estas ratas no presentan un riesgo directo mayor que las poblaciones no resistentes, su capacidad para sobrevivir a los tratamientos habituales aumenta la probabilidad de que continúen como vectores de patógenos. Las enfermedades transmitidas por roedores siguen representando una amenaza para la salud pública, por lo que es crucial contar con alternativas de control.

Las autoridades sanitarias y las empresas de control de plagas están desarrollando nuevas estrategias, como el uso de rodenticidas de diferentes mecanismos de acción y la implementación de medidas preventivas en la gestión de residuos urbanos, para evitar que la resistencia se consolide y se propague.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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