Una luna azul y una microluna, la rara combinación astronómica que tardará décadas en repetirse: cómo y cuándo verlas
El paso de la noche del 31 de mayo al 1 de junio será excepcional para los aficionados al cielo nocturno, ya que podrán contemplar una combinación rara que no volverá a repetirse hasta el año 2053: una luna azul acompañada de una microluna.

Para disfrutar de este espectáculo es fundamental alejarse de la contaminación lumínica y buscar un entorno despejado, como zonas rurales, campos, miradores o áreas de montaña. Además, al observar hacia el horizonte este, es importante que no haya obstáculos que bloqueen la vista.
¿Qué es una luna azul y por qué se llama así?
El término “luna azul” no indica que el satélite adquiera un tono azulado; su aspecto será el habitual. El nombre proviene de la forma en que se cuenta el calendario lunar. Un ciclo lunar completo dura aproximadamente 29,5 días y comprende ocho fases: luna nueva, creciente, cuarto creciente, gibosa creciente, luna llena, gibosa menguante, cuarto menguante y menguante.
Debido a que el ciclo lunar no coincide exactamente con el mes civil, en ocasiones un mismo mes puede albergar dos lunas llenas. La segunda luna llena del mes se denomina “luna azul”. Este fenómeno puede ocurrir más de una vez al año, como sucedió en enero y marzo de 2018.
Si bien la luna rara vez adquiere un tono azul real, existen registros históricos, como el del año 1883, en los que se describió una luna azul tras la erupción del volcán Krakatoa. Para que la atmósfera disperse la luz y produzca esa tonalidad, es necesario que contenga partículas de humo o polvo de alrededor de 900 nm, ligeramente superiores a la longitud de onda de la luz roja.
Microluna: la luna más alejada de la Tierra

Una microluna se define como la fase de luna llena (o nueva) que ocurre cuando el satélite está en su punto más lejano de la Tierra dentro del ciclo lunar. En la noche del 31 de mayo al 1 de junio, la distancia será de aproximadamente 406 000 km, la mayor registrada para 2026.
Visualmente, la diferencia de tamaño es sutil y resulta difícil percibirla a simple vista. La forma más clara de apreciarla es comparándola con una “superluna”, que se produce cuando la luna está en su punto más cercano y, por tanto, parece más grande y brillante.
Para quienes no puedan observarla en esta ocasión, existe otra oportunidad este año: la web especializada Astropixels indica que el próximo 29 de junio habrá otra microluna.
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