Leonor se estrena en el desfile del Día de las Fuerzas Armadas con la insignia que no tienen ni su padre ni su abuelo
Vigo se ha convertido este sábado en el epicentro patriótico de España al acoger el acto central del Día de las Fuerzas Armadas. Más de 3.700 efectivos de la Guardia Real, el Ejército de Tierra, el Ejército del Aire y del Espacio, la Guardia Civil y la Unidad Militar de Emergencias (UME) marcharon por un recorrido de poco más de un kilómetro en la avenida de Samil, bajo la expectación de miles de ciudadanos que se congregaron desde primeras horas de la mañana.

El desfile fue presidido por los reyes Felipe VI, con el uniforme de gala del Ejército de Tierra, y Letizia, acompañada por primera vez en esta ceremonia por la princesa Leonor. La Princesa de Asturias lució la chaqueta de gala de alférez 4.º del Ejército del Aire y del Espacio, en el tercer año de su formación en la Academia General de San Javier (Murcia). En su uniforme llevaba la insignia que acredita haber superado el curso de paracaidismo, un distintivo que no poseen todos sus compañeros de promoción ni su propio padre.
En la tribuna real también asistieron la ministra de Defensa, Margarita Robles; el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; el jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEM), almirante general Teodoro Esteban López Calderón; el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda; y el alcalde de Vigo, Abel Caballero.
Incidente con la bandera
El episodio más sobresaltado se produjo durante el izado de la bandera nacional, momento solemne en el que sonaba el himno de España. La cuerda que sostenía la enseña se soltó y la bandera cayó al suelo. Para no interrumpir el protocolo, el paño fue depositado en una bandeja y el desfile continuó bajo la bandera de la Guardia Real, la más antigua de las presentes. Tras el suceso, se rindió un emotivo homenaje a los caídos por España, acto que adquiere especial relevancia este año, ya que el Ministerio de Defensa ha iniciado los trámites para declarar la profesión militar como actividad de riesgo.
La meteorología tampoco colaboró. Un manto de nubes bajo techo sobre la costa viguesa obligó al Ejército del Aire a suspender, por motivos de seguridad, todo el despliegue aéreo. Los asistentes no pudieron ver volar la treintena de cazas, aviones de transporte y helicópteros programados.
Asimismo, se vieron anulados el esperado "bautismo" de la Formación Mirlo —los seis aviones Pilatus PC‑21 que sustituyen a la histórica Patrulla Águila tras la retirada del C‑101— y el salto de la Patrulla Acrobática Paracaidista (PAPEA). Los saltadores, subteniente Alberto Vidal y sargento primero Pablo García Matanza, naturales de Pontevedra y Lugo, estaban preparados para descender desde 3.500 metros con la bandera española.
A pesar de la ausencia de los elementos aéreos, el desfile terrestre mantuvo un nivel elevado. La sección motorizada mostró 109 vehículos y 32 motocicletas, destacándose el estreno de dos blindados 8×8 “Dragón”, asignados a la brigada “Rey Alfonso XIII” de la Legión, junto a los imponentes tanques Leopardo y Pizarro.
Los aplausos más efusivos los recibieron los efectivos de la UME y los de la Legión. Estos últimos desfilaron acompañados de su mascota, “Baraka”, un cordero macho castellano de cuatro años que ya había conquistado al público durante el desfile del 12 de octubre en Madrid y que volvió a ganarse el cariño de los vigueses.
Con este recorrido por la avenida de Samil finaliza una intensa semana de actividades militares en Vigo, que comenzó el viernes anterior con una espectacular revista naval y una exhibición dinámica costera, ambas presididas por los monarcas.
El Día de las Fuerzas Armadas se celebra en España de forma anual desde 1978, el sábado más próximo al 30 de mayo, festividad de San Fernando, con el objetivo de rendir homenaje a los ejércitos y fomentar el conocimiento mutuo entre militares y la sociedad civil.
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