Javier Olivares revela la verdad oculta sobre Franco en el final de Ena

Se emitió anoche en La 1 de TVE el sexto y último episodio de *Ena*, la serie que recrea la vida de la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII. La ficción, creada por Javier Olivares (*El ministerio del tiempo*, *Isabel*), concluyó con un capítulo completamente original, alejado del contenido de la novela de Pilar Eyre en la que se basa. Este cierre no solo marcó el final de la historia de amor entre Ena (Kimberly Tell) y Alfonso XIII (Joan Amargós), sino que también exploró las últimas décadas de la reina en el exilio, tras la caída de la monarquía en 1931.

Índice

Un final fuera de la novela, pero fiel al espíritu histórico

El guionista explicó que el episodio final se aleja del libro de Pilar Eyre, que concluye con el distanciamiento definitivo entre Ena y Alfonso XIII. Olivares quiso ir más allá y contar qué fue de la reina durante su exilio en París, Londres y finalmente Lausana (Suiza), atravesando hitos clave como la Guerra Civil, el nacimiento de Juan Carlos I y la posguerra franquista. Para construir este capítulo, el creador se inspiró en un escueto artículo del periodista Augusto Assía (interpretado por Julián Villagrán), en el que menciona un encuentro con la reina en el hotel Claridge de Londres tras la Segunda Guerra Mundial.

A partir de esa pista, Olivares imaginó una entrevista ficticia que sirve de hilo conductor al episodio. En ella, Assía —figura reconocida en el periodismo británico y con rumores de ser agente del MI5— interroga a Victoria Eugenia sobre su visión del pasado, la monarquía y el futuro de España. “La ficción no es fantasear, pero sí imaginar con lógica y respeto”, afirmó el guionista, destacando que el objetivo era mostrar los motivos que podrían llevar a una reina en el exilio a abrirse ante un periodista extranjero.

El peso de la historia: Primo de Rivera, Franco y el exilio

  • El episodio aborda el impacto de la dictadura de Primo de Rivera, momento a partir del cual, según la reina en la ficción, ya no pudo dormir tranquila. Romper la Constitución, dice, es romper el pacto con el pueblo.
  • Se menciona un texto hallado en la casa de Primo de Rivera en Jerez, en el que reconocía que debería haber apartado al rey para evitar males mayores.
  • Franco (Pep Miràs), por su parte, se muestra como un hombre que aprovechó los errores del pasado para justificar su golpe de Estado, gobernando desde su salón familiar, con el apoyo inquebrantable de Carmen Polo (Belén Ponce de León).

Olivares defendió la inclusión de escenas domésticas con Franco, no para idealizarlo, sino para mostrar cómo su vida privada influyó en su ejercicio del poder. “No necesito proclamas para dejarlo en su sitio. Basta con mostrar cómo gobernaba desde su casa, con el respaldo de su esposa”, explicó.

Victoria Eugenia, abuela de un rey

El capítulo también explora el papel de Ena como figura materna en la formación de Juan Carlos I. La serie imagina que fue ella quien supervisó su educación en un colegio suizo, donde el joven pasó momentos difíciles, incluso cayendo gravemente enfermo. “Creo que la rigidez y la disciplina de Juan Carlos vienen de Ena”, aseguró Olivares, quien se documentó a fondo para este aspecto mientras preparaba otra adaptación de Pilar Eyre: *Yo, el Rey*.

En la ficción, Franco y Carmen Polo tratan a Juan Carlos como a un nieto, llamándolo “abu”. Este vínculo familiar ficticio sirve para mostrar cómo se fraguó la transición monárquica, especialmente tras la negativa de don Juan —padre de Juan Carlos— a aceptar el régimen, lo que, en la narrativa de la serie, selló su exclusión del trono.

De lo clásico al 'pop': la evolución de la serie

Olivares reconoció que los dos primeros episodios siguen un tono clásico, centrado en el atentado de Mateo Morral contra los reyes el día de su boda. A partir del tercero, la serie adopta un ritmo más ágil, con elementos modernos como el uso de portadas de periódicos, música contemporánea y la presencia de Federico García Lorca (Ángel Ruiz) como narrador en el quinto episodio. “Quería que la serie cogiera carrerilla, que fuera ganando intensidad hasta el final”, dijo.

El creador también aclaró que, desde el inicio, planteó condiciones para la adaptación: basarse fielmente en el retrato femenino y las intrigas palaciegas de la novela de Pilar Eyre, pero ampliar la trama con los acontecimientos históricos paralelos. “Si solo contaba el amor entre Ena y Alfonso, sería solo una historia romántica. Yo quería contar una época”, afirmó.

El último episodio cierra con una reflexión amarga: es Augusto Assía quien, en nombre de la realidad política, declara ante la reina que, por ahora, la monarquía no tiene futuro en España. Una frase que, en medio de la ficción, suena como un eco del tiempo, recordando que *Ena* no es solo una biografía, sino un retrato de un país en transformación.

Mira tambien:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tu puntuación: Útil

Subir