Marianna Brennand revela la brutal verdad sobre las violaciones en Brasil

Brasil llega al 2025 con un hito histórico en la industria cinematográfica: Ainda estou aqui (Aún estoy aquí) se convirtió en la primera cinta del país en ganar el Oscar a Mejor Película Internacional. Su impacto trascendió el galardón: la protagonista, Fernanda Torres, también estuvo nominada, consolidando un momento de reconocimiento global para el cine brasileño. Pero el impulso no se detiene. Para 2026, todas las miradas apuntan a O Agente Secreto (El agente secreto), con Wagner Moura en el rol central, como uno de los grandes contendientes en la temporada de premios, junto con el cineasta iraní Jafar Panahi y su película Un simple accidente.

En medio de este panorama, destaca una nueva apuesta brasileña: Manas, el primer largometraje de ficción de la directora Marianna Brennand. Presentada como candidata oficial de Brasil al Goya 2026 en la categoría de Mejor Película Iberoamericana, la cinta se estrenará en diciembre, cuando se conozcan las nominaciones de la Academia de Cine Española. Hasta ahora, el único Goya que ha llegado a Brasil fue por Ainda estou aqui, en 2025, mientras Argentina mantiene una fuerte hegemonía en estos premios. Manas promete romper esquemas y conquistar un espacio propio en la conversación internacional.

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Una historia de ficción para contar una realidad cruda

La película narra la vida de una adolescente de 13 años que intenta romper el círculo de violencia familiar y social en el que ha nacido. Inspirada en hechos reales, especialmente en la explotación sexual de mujeres y niñas en comunidades del río Jaurú, Manas surge del trabajo documental de Brennand. Tras ocho años de investigación de campo, decidió transformar su enfoque: en lugar de exponer directamente las historias de las víctimas, eligió la ficción como forma de respeto y protección.

—No podía pedirles que volvieran a contar sus traumas frente a una cámara —explica la cineasta—. Eso sería volver a ejercer violencia sobre ellas. Quería contar esta historia con fidelidad, pero sin recrear el dolor.

Una dirección ética y consciente

  • El guion nunca fue entregado a las actrices jóvenes, especialmente a la protagonista, para evitar que internalizaran las escenas de abuso.
  • La actriz principal, Jamilli Correa, no supo que era la protagonista hasta ver la película terminada, con el fin de preservar su bienestar emocional durante el rodaje.
  • Se trabajó con coaches de interpretación especializadas en salud mental, y se dialogó exhaustivamente con las actrices y sus familias sobre los temas tratados.

—Para mí, como mujer y cineasta, recrear escenas de violencia sexual sería validarlas —afirma Brennand—. Mi mirada no erotiza ni fetichiza sus cuerpos. Son niñas. No hay justificación para su abuso.

Un final que busca cambio

El desenlace de Manas no sigue el rumbo trágico que muchas historias similares podrían tomar. Al contrario, introduce un giro con un mensaje de esperanza, aunque no por ello menos incómodo. Brennand busca provocar al espectador: la protagonista pide ayuda en casa, en la escuela, en la iglesia, a la policía… y todas las instituciones fallan.

—Esa adolescente representa a miles de mujeres en Brasil y en el mundo —dice—. Esta semana, cuatro mujeres fueron asesinadas por sus parejas por decir simplemente “no”. ¿Cuántas veces más va a pasar?

La estadística que maneja es contundente: en Brasil, el 80% de los casos de violación y abuso ocurren en el hogar, y en el 60% de los casos, el agresor es el padre. En la película, el personaje de esta figura está cuidadosamente construido: no es un monstruo evidente, sino alguien cercano, que cuida, que protege… y que, por eso mismo, baja las defensas de la víctima.

—Justo porque confía en él, ella no espera que venga de ahí el daño. Y eso es lo que hace que esas violencias pasen desapercibidas.

Para Brennand, la clave para romper estos ciclos no está en grandes heroísmos, sino en pequeños actos: hablar, escuchar, interrumpir el silencio.

—Quizás la solución sea tan simple como eso: que alguien la escuche.

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