Trump desbloquea petróleo venezolano con control total de EE.UU.

El gobierno de Donald Trump ha dado un paso clave en su política hacia Venezuela al emitir una nueva licencia general que permite a empresas estadounidenses reanudar ciertas actividades comerciales vinculadas al sector petrolero venezolano. La medida, anunciada por el Departamento del Tesoro, marca un cambio significativo frente al endurecimiento de sanciones aplicado durante su primer mandato y abre la posibilidad de que compañías energéticas de EE.UU. regresen al país suramericano, aunque bajo estrictas condiciones impuestas por Washington.

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Un giro estratégico con condiciones

La licencia general reemplaza el sistema anterior de autorizaciones individuales, como la que mantenía Chevron, y establece un marco más amplio pero controlado para las operaciones. Podrán beneficiarse únicamente aquellas empresas estadounidenses constituidas antes del 29 de enero de 2025. Además, todos los pagos a entidades venezolanas deberán realizarse a través de cuentas bancarias bajo jurisdicción estadounidense, garantizando así un mayor control financiero.

Los contratos que se firmen entre compañías estadounidenses y el Gobierno venezolano o Petróleos de Venezuela (PDVSA) deberán regirse por la legislación de EE.UU., y cualquier disputa legal deberá resolverse en tribunales estadounidenses. Esta medida refuerza la supervisión legal y busca minimizar riesgos para las empresas norteamericanas.

Restricciones y prohibiciones clave

  • Se prohíben mecanismos de pago considerados no transparentes, como canjes de deuda o transacciones en oro.
  • No se permiten operaciones que involucren a personas o entidades vinculadas a Rusia, Irán, Corea del Norte o Cuba.
  • Queda excluida cualquier forma de financiamiento que evada el control estadounidense.

Esta decisión llega tras una reunión celebrada en la Casa Blanca hace casi tres semanas, en la que Trump convocó a más de veinte compañías petroleras, incluidas ExxonMobil y ConocoPhillips, con el objetivo de impulsar su regreso a Venezuela. El escenario cambió drásticamente tras la intervención militar estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos por presunto narcotráfico.

Venezuela, potencia petrolera bajo supervisión

Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, estimadas en 303.000 millones de barriles, lo que representa el 17 % del total global. La mayor parte de estas reservas se encuentra en la Faja del Orinoco, una zona que alberga crudo extrapesado que requiere inversiones millonarias y tecnología avanzada para su explotación.

Hasta ahora, Chevron es la única compañía estadounidense que mantiene operaciones activas en el país, gracias a una licencia específica otorgada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). Desde 2007, cuando el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizó los yacimientos, Chevron optó por quedarse y operar bajo joint ventures con PDVSA. Actualmente, estas empresas mixtas aportan alrededor del 27 % de la producción petrolera nacional, equivalente a unos 242.000 barriles diarios.

Con esta nueva licencia, el gobierno de Trump busca reactivar el sector energético venezolano bajo la supervisión directa de Estados Unidos, aprovechando el vacío de poder tras el derrocamiento de Maduro y posicionando a las empresas norteamericanas como actores centrales en la futura explotación de uno de los mayores tesoros energéticos del planeta.

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