Canarias planea invertir en el Sáhara bajo control marroquí y esto enfada a Argelia

Cinco décadas después del abandono del Sáhara Español por España en 1975, el archipiélago canario se encuentra en el centro de una nueva polémica diplomática y legal al respaldar una misión empresarial a Dajla, ciudad situada en el Sáhara Occidental, un territorio aún no descolonizado según Naciones Unidas y bajo ocupación marroquí desde hace 50 años. A pesar de las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que han declarado ilegales los acuerdos comerciales entre la UE y Marruecos cuando incluyen recursos del Sáhara Occidental sin el consentimiento del pueblo saharaui, el Gobierno de Canarias, a través de la sociedad pública Proexca, ha organizado una misión empresarial a esta región entre el 29 de noviembre y el 2 de diciembre de 2025.

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Una misión con sello institucional y consecuencias políticas

Dirigida a empresas del sector portuario y marítimo de Canarias, la delegación viajará a Dajla con el objetivo de participar en el megaproyecto del puerto de Dajla Atlántico, una infraestructura valorada en 1.300 millones de euros que Marruecos presenta como una plataforma logística estratégica entre África, Europa y América. A través de Proexca —entidad dependiente directamente de la Presidencia del Gobierno canario, liderada por Coalición Canaria— se facilitarán vuelos, alojamiento y una agenda institucional que incluye reuniones con autoridades portuarias marroquíes, centros de inversión y representantes gubernamentales.

Oficialmente, Proexca argumenta que su rol se limita a apoyar iniciativas de asociaciones empresariales bajo "acuerdos marco", pero la participación del Ejecutivo regional en los detalles logísticos y diplomáticos convierte esta misión en un acto de envergadura institucional. El presidente de Proexca, Juan Alfonso Cabello Mesa, figura dentro del entorno del nacionalismo canario, lo que añade complejidad a una decisión que muchos consideran un respaldo indirecto al control marroquí del territorio.

La misión empresarial contradice no solo la jurisprudencia europea, sino también las reiteradas denuncias de organizaciones internacionales y del Frente Polisario, que ven en estas actividades una forma de normalización del expolio de recursos naturales del Sáhara Occidental, como la pesca, los fosfatos o los proyectos de energías renovables y puertos.

Un escenario político tensionado

  • La misión coincide con un momento de tensiones en la política regional y nacional.
  • Cinco diputados del Partido Popular visitaron recientemente Gran Canaria para reunirse con representantes del Frente Polisario y expresar su apoyo al derecho de autodeterminación del pueblo saharaui.
  • Durante el encuentro, celebrado en el Cabildo de Gran Canaria, los populares criticaron el giro de Pedro Sánchez en 2022, cuando España reconoció la autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental, y reclamaron una política exterior más alineada con el derecho internacional.
  • La presencia de figuras como el consejero insular Carmelo Ramírez, histórico defensor de la causa saharaui, y del delegado del Polisario en Canarias, Alisalem Sidi Zein Yaa, que calificó la retirada española como el inicio de una "medio siglo de anomalía histórica", evidenció el desconcierto generado por la contradicción entre un discurso político de apoyo al pueblo saharaui y acciones económicas que refuerzan la presencia marroquí.

Este contraste coloca al Gobierno de Canarias, liderado por Fernando Clavijo, en una posición incómoda: por un lado, simpatiza con posturas que reivindican derechos históricos y el cumplimiento del derecho internacional; por otro, impulsa una estrategia económica que legitimiza infraestructuras construidas en un territorio aún por descolonizar.

Intereses geoestratégicos y tensión con Marruecos

La creciente inversión marroquí en puertos como Dajla y Tánger Med ha despertado preocupación en Canarias, que teme perder su papel como nodo logístico clave en el Atlántico medio. La misión se enmarca en un intento del sector empresarial insular por no quedarse al margen de las nuevas dinámicas regionales. Sin embargo, su elección de Dajla —núcleo central del proyecto de integración económica marroquí en el Sáhara ocupado— añade una dimensión política inevitable.

Desde Marruecos se ve esta participación como un refuerzo de su narrativa de desarrollo y estabilidad en la región. Esta estrategia de "hechos consumados" se ha repetido a lo largo de años, con el respaldo de empresas extranjeras que, consciente o inconscientemente, contribuyen a consolidar el control económico de Rabat.

El acercamiento del Ejecutivo canario a Marruecos se intensificó en octubre de 2024, cuando Clavijo expresó su apoyo al cambio de postura de España en el conflicto del Sáhara, alineándose con la posición marroquí. Sus declaraciones generaron controversia interna en Coalición Canaria, donde muchos recuerdan el histórico respaldo del nacionalismo canario a la causa saharaui, especialmente tras el exilio de miles de canarios en 1975 durante la Operación Golondrina.

Con la misión empresarial al Sáhara Occidental ocupado, el Gobierno de Canarias suma un nuevo capítulo a un conflicto que, a medio siglo de la desaparición del Sáhara Español, sigue planteando dilemas éticos, jurídicos y políticos para quienes alguna vez lo consideraron parte inseparable del archipiélago.

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