España sorprende con crecimiento del 2,9 en 2025 según la OCDE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha vuelto a elevar sus previsiones de crecimiento para la economía española, anticipando un avance del 2,9 % en 2025 y del 2,2 % en 2026, lo que representa un ajuste al alza de tres y dos décimas, respectivamente, en comparación con su anterior informe. Estas nuevas cifras coinciden prácticamente con las proyecciones recientemente anunciadas por el Gobierno español, que también prevé un crecimiento del 2,9 % este año y del 2,2 % en 2026, ajustándose a un ritmo ligeramente menor en 2027 y 2028, alrededor del 2,1 %.

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Demanda interna, motor del crecimiento

Según el informe anual de la OCDE sobre la economía española, la demanda interna continuará siendo el principal impulsor del crecimiento económico en los próximos años, en un contexto de debilitamiento de la demanda externa. El consumo privado se verá sostenido por un mercado laboral sólido, el aumento de la renta real y la progresiva caída de la inflación. Asimismo, se espera que la inversión gane terreno entre 2025 y 2026, impulsada por la reducción de los costes de financiación y por la implementación continuada del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).

No obstante, las exportaciones enfrentarán una desaceleración debido a la débil demanda de socios clave y al impacto de los aranceles impuestos por Estados Unidos. Aunque la exposición directa de España a estos aranceles es limitada —menos del 5 % del total de sus exportaciones, dada su orientación hacia Europa—, la organización advierte que un entorno de mayor incertidumbre comercial podría afectar negativamente la confianza empresarial. Sectores como el agroalimentario, el químico y el de maquinaria y equipos de transporte serían especialmente vulnerables.

Mejora progresiva del empleo e inflación en descenso

  • La tasa de paro en España se situaría en el 10,6 % en 2024, reduciéndose al 10,1 % en 2026 y al 9,8 % en 2027.
  • En cuanto a la inflación, se espera que cierre este año en el 2,6 %, bajando al 2,3 % en 2026 y al 1,8 % en 2027.
  • El déficit público caería del 3,2 % del PIB en 2024 al 2,5 % en 2025, manteniéndose en el 2,3 % en los dos años siguientes.
  • La deuda pública, por su parte, retrocedería del 100 % del PIB en 2024 al 99,4 %, para continuar su senda descendente hasta el 97 % en 2027.

Estas proyecciones incluyen el impacto de medidas como la ayuda por los daños causados por fenómenos climatológicos extremos, estimada en el 0,2 % del PIB, la ampliación de subsidios al transporte público en 2025 y el aumento del gasto en defensa hasta el 2 % del PIB en 2025 y 2026 —unos 10.500 millones de euros adicionales—. Pese a este incremento en el gasto, la OCDE espera que el déficit fiscal siga reduciéndose gracias al mayor ingreso tributario derivado del empleo, el crecimiento salarial y las recientes medidas fiscales, así como a una leve consolidación del gasto público.

Riesgos externos e internos complican el escenario

El informe subraya que, a pesar del sólido impulso actual, las perspectivas económicas de España enfrentan importantes riesgos tanto externos como internos. Entre los primeros, destacan la intensificación de las tensiones comerciales a nivel global, que podrían lastrar aún más la demanda externa, incrementar la incertidumbre y retrasar las decisiones de inversión. Asimismo, un endurecimiento de las condiciones financieras globales podría encarecer el acceso al crédito para empresas españolas, mientras que conflictos regionales podrían provocar subidas en los precios de las materias primas, afectando negativamente a la balanza por cuenta corriente y presionando al alza la inflación.

A nivel nacional, la fragmentación política podría dificultar la adopción oportuna de reformas estructurales y medidas fiscales clave. La OCDE también alerta sobre la debilidad persistente en la inversión, posiblemente arrastrada por restricciones en el sector de la construcción, la incertidumbre regulatoria y retrasos en la ejecución de los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (NGEU).

Impacto del cambio climático

El informe dedica un apartado especial a los riesgos derivados del clima, destacando que eventos extremos como las inundaciones que afectaron a Valencia en octubre de 2024 podrían tener consecuencias económicas severas. Además, fenómenos cada vez más frecuentes —olas de calor, sequías e inundaciones— pueden trastornar la actividad agrícola, dañar la infraestructura, afectar la productividad laboral y generar presiones inflacionistas, además de impactar negativamente en sectores clave como el turismo y el transporte.

En este contexto, la OCDE insiste en la necesidad de una consolidación fiscal continua para fortalecer la sostenibilidad de las finanzas públicas, cumplir con las normas de la Unión Europea y preparar el país frente a las presiones futuras derivadas del envejecimiento de la población, la defensa y la transición ecológica. "Dado el fuerte impulso actual de la economía, sería aconsejable acelerar la reducción del déficit para reconstruir rápidamente las reservas fiscales y aumentar la capacidad de respuesta ante futuras crisis", concluye la organización.

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