Ferraz resiste presión y no lleva a Paco Salazar a la Fiscalía ¿Por qué?

El PSOE se encuentra en medio de una profunda crisis interna tras las denuncias de acoso sexual presentadas contra el exdirigente socialista y exalto cargo en La Moncloa Paco Salazar. La dirección nacional del partido, encabezada por Pedro Sánchez, ha decidido mantener el enfoque en los procedimientos internos y no elevar de momento el caso a la Fiscalía, una decisión que ha generado fuertes críticas, especialmente entre las feministas del partido y responsables territoriales, que exigen una actuación más contundente. Pese a que Salazar ya no es militante, varias voces reclaman que, ante posibles indicios de delito, el partido debe trasladar las denuncias a la justicia.

División interna y exigencias de acción inmediata
La secretaria federal de Igualdad del PSOE, Pilar Bernabé, defiende la decisión de mantener el caso en el ámbito interno. En una reunión telemática con las responsables territoriales de Igualdad del partido, Bernabé afirmó que el PSOE ha “detectado el problema y puesto la solución” mediante la activación de un comité de expertos que investiga ambas denuncias con “máxima empatía y sensibilidad”. Sin embargo, el encuentro estuvo marcado por el malestar, especialmente por el reclamo de dirigentes como Natalia González, secretaria de Igualdad de la Federación Socialista Asturiana (FSA-PSOE), quien pidió de forma contundente que el caso se eleve a la Fiscalía.
—Nos hemos tomado siempre muy en serio estos asuntos y hemos sido inflexibles. No toleramos ningún acto reprobable ni vergonzoso, como los que se han hecho públicos estos días—, subrayó Bernabé, también delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana.
Voces críticas desde el seno del partido
- Adriana Lastra, exvicepresidenta del PSOE y actual delegada del Gobierno en Asturias, ha sido una de las voces más firmes en exigir acción inmediata. Durante un acto en Oviedo, insistió en que “en cuanto acaben los trabajos de ese comité antiacoso, lo que hay que hacer es, de manera inmediata, llevarlo a la Fiscalía”. Destacó que esta postura fue aprobada en la ejecutiva autonómica asturiana y coincide con la línea que los feminismos del partido vienen defendiendo desde julio, cuando se frenó el ascenso de Salazar tras salir a la luz las primeras acusaciones.
- Lastra también contrastó la reacción del PSOE con la del Partido Popular, al recordar que el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, defendió públicamente a un consejero de la Xunta de Galicia imputado por agresión sexual. “Este partido puede haber sido poco diligente —admitió—, pero nunca despediremos a un imputado deseándole éxito futuro, como hizo Feijóo”.
- Otra voz crítica ha sido la de Andrea Fernández, portavoz de Igualdad en el Congreso y exsecretaria de Igualdad del partido. Manifestó sentirse “disgustada y muy dolida” y exigió “explicaciones convincentes”. Subrayó la necesidad de proteger a las víctimas, especialmente a aquellas que no se atrevieron a denunciar internamente y recurrieron a los medios. “Quiero que quede muy claro, negro sobre blanco, qué es lo que ha pasado”, afirmó.
Bernabé explicó que se produjo un “fallo” en el canal anónimo de denuncias por acoso, lo que dificultó la respuesta inicial del partido. “Detectamos el fallo y pusimos la solución”, aseguró, y detalló que ahora una comisión de expertos sigue trabajando bajo el protocolo antiacoso aprobado en julio. La resolución final dependerá de su informe, antes de tomar cualquier decisión que competa a la dirección nacional.
El caso de Salazar y otras denuncias en curso
Las denuncias contra Paco Salazar, que fue número dos de la Secretaría de Organización hasta que se retiró en julio, señalan conductas de acoso sexual durante su paso por La Moncloa. Testimonios publicados describen un ambiente laboral tóxico, con comentarios con contenido misógino y hipersexualizado, disfrazados de “bromas”. El Gobierno ya calificó estas conductas como “vomitivas” y dejó claro su rechazo.
Este caso no es el único: el PSOE también investiga una denuncia contra el secretario general del partido en Torremolinos, por el que la Fiscalía ya ha abierto diligencias. Bernabé subrayó que el posicionamiento será el mismo: “apoyar a las mujeres que denuncian y avanzar con sensibilidad en cada caso”.
Mientras la comisión sigue trabajando, la presión dentro del partido crece. Muchas integrantes del feminismo socialista exigen que, más allá de los trámites internos, se garantice justicia legal. Para ellas, no basta con mecanismos de resolución partidarios: cuando hay indicios de delito de violencia contra las mujeres, la Fiscalía debe intervenir. Y reclaman que el PSOE dé ese paso sin demora.

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