Javier Cremades revela la alarmante verdad sobre el Estado de Derecho en España
Javier Cremes, abogado fundador del prestigioso despacho Cremes & Calvo Sotelo y una de las voces más influyentes del panorama jurídico español, ha publicado su nuevo libro *Sobre el imperio de la ley*, un profundo análisis sobre el papel central del derecho en la consolidación y defensa de las sociedades democráticas. A través de 20 capítulos, Cremes reflexiona sobre los pilares del Estado de Derecho, los riesgos que enfrenta cuando el poder político busca alterar las reglas del juego, y los mecanismos necesarios para preservar la independencia judicial y los derechos fundamentales.
La importancia del Estado de Derecho en tiempos de asedio
En una entrevista con *El Independiente*, Cremes rechaza la idea de que el Estado de Derecho en España esté en crisis, aunque reconoce que se encuentra bajo presión. “La salud del Estado de Derecho en España no es mala, claramente es una realidad en nuestro país”, afirma, citando como ejemplo la reciente sentencia del Tribunal Supremo contra García Ortiz, que, según él, demuestra la existencia de un control efectivo del poder judicial sobre el ejecutivo, incluso cuando este actúa a través del Ministerio Fiscal. “El hecho de que el Ejecutivo haya sido corregido por el Supremo es una muestra clara de separación de poderes e independencia judicial”, sostiene.
No obstante, advierte que esta independencia está siendo constantemente cuestionada, no solo en España, sino en democracias consolidadas como Estados Unidos, Alemania o Francia. “Estamos viendo cómo ciertos poderes tienden a criticar decisiones judiciales que les afectan directamente, con el fin de deslegitimar al Poder Judicial. Es una tendencia muy peligrosa”.
Claves para un Estado de Derecho sólido
- La Constitución como núcleo del sistema jurídico.
- Separación clara y funcional de los poderes del Estado.
- Independencia real del Poder Judicial.
- Primacía de los derechos fundamentales.
- Prensa libre y opinión pública informada.
- Compromiso social con el imperio de la ley.
Cremes insiste en que el corazón del Estado de Derecho es la Constitución, que debe estar conectada con todos los órganos del Estado y garantizar un sistema efectivo de controles y equilibrios. “Debe haber un deseo generalizado de la sociedad de vivir bajo el dominio del derecho. Sin esa cultura jurídica, cualquier sistema se vuelve frágil”.
Política y judicialización: un riesgo compartido
Sobre la creciente judicialización de la política y las acusaciones cruzadas de *lawfare*, Cremes es claro: “La responsabilidad no es del Poder Judicial, sino de la política”. A su juicio, los jueces simplemente aplican la ley, y no existe tal cosa como “activismo judicial” en democracias como la española. “Los jueces juzgan sometidos a la ley. Las dictaduras comienzan acusando al Poder Judicial de ser un mal poder. Esa es una táctica clásica de erosión del Estado de Derecho”.
También aborda la polémica por la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Constitucional. Aunque considera que el sistema de elección del Tribunal Constitucional es razonable por su vínculo con el poder constituyente, lamenta que la politización de estos procesos dañe la credibilidad del sistema. “La participación del Parlamento y del Ejecutivo en la selección de jueces ha generado una influencia excesiva de los partidos. Sería mejor un sistema más técnico, basado en la elección entre pares”.
Lecciones de Venezuela y otros casos
En su libro, Cremes dedica un capítulo a Venezuela, donde el Estado de Derecho fue sistemáticamente destruido desde todos los poderes del Estado, incluido el judicial. Señala la reforma constitucional de 1999 como un “jaque mate a la democracia”: una reforma impulsada por Hugo Chávez sin respetar el procedimiento constitucional, que concentró un poder ejecutivo casi absoluto y debilitó los contrapesos institucionales.
También menciona otros casos, como México y Nicaragua, donde el deterioro del Estado de Derecho no pasó por una reforma constitucional formal, sino por una degradación progresiva del respeto a la Constitución. “En Nicaragua, la Constitución hoy es papel mojado. Se ha ido vaciando de contenido sin necesidad de cambiarla formalmente”.
Respecto a la operación de EE.UU. en Venezuela, Cremes reconoce el debate en torno al derecho internacional, pero matiza que no se trata de una intervención militar convencional como en Ucrania. “EE.UU. actuó basándose en su legislación interna, considerando al líder venezolano no solo como un presidente usurpador, sino como cabeza de una organización narcoterrorista. Es un caso complejo, pero claramente distinto a una guerra de agresión”.
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