Vox listo para gobernar con Guardiola si así lo deciden los extremeños

La relación entre Vox y el Partido Popular atraviesa un momento de tensiones crecientes, especialmente en el contexto de las elecciones autonómicas en Extremadura del 21 de diciembre. Dentro de Vox no existe un consenso claro sobre la conveniencia de renovar alianzas con el PP, pese a que en otras comunidades, como la Comunidad Valenciana, el partido de Santiago Abascal ha actuado como pieza clave para la gobernabilidad. Allí, no exigió carteras ministeriales como condición para apoyar al nuevo presidente, mientras que en Extremadura mantiene abierta la posibilidad de entrar en el gobierno, siempre que los resultados electorales lo permitan.

Una estrategia condicionada por los resultados
Pepa Millán, portavoz de Vox en el Congreso, afirmó que su partido no se presenta “para apoyar per se a nadie”, y dejó claro que cualquier decisión sobre participación en el gobierno regional dependerá del respaldo que los ciudadanos otorguen a la formación. “Dependerá de la fuerza que nos den los extremeños. De ello dependerá lo que exigiremos”, señaló en una entrevista con Radio Nacional. La estrategia parece clara: aspirar a un resultado contundente que permita imponer condiciones más que conformarse con un rol secundario en la investidura.
Acusaciones cruzadas y distanciamiento estratégico
- El PP extremeño, liderado por María Guardiola, responsabiliza a Vox de la ruptura en las negociaciones presupuestarias, alegando que las exigencias ideológicas del partido de extrema derecha fueron más allá del contenido económico, llegando incluso a aliarse con el PSOE para bloquear las cuentas.
- Por su parte, Vox denuncia que Guardiola no busca un cambio real, sino mantener las políticas heredadas del socialismo en la región. Millán fue contundente: “Guardiola se dedicó a insultar a Vox, a llamarnos xenófobos, negadores de la violencia de género, y más preocupada en contentar al PSOE que en atender la realidad de España”.
- El distanciamiento es evidente también en la campaña: el PP busca desmarcarse de Vox y obtener una mayoría absoluta, algo que aunque factible —estaría a solo tres escaños— no resulta sencillo en el actual escenario político.
Vox, en cambio, apuesta por un cambio radical. Millán aprovechó para reforzar el discurso antisistema de su formación, criticando los pactos del PP con el PSOE al considerarlos una “estafa” al electorado conservador. Recordó que el PP participó en lo que llama “asalto institucional” del PSOE, mantuvo políticas socialistas en gobiernos regionales y forzó la salida de Vox de los ejecutivos, como en el caso de la acogida de 400 menores extranjeros no acompañados durante el verano, un gesto que atribuye a una estrategia de mejora en las encuestas.
Desconfianza en los actos electorales
Otro punto de fricción ha sido la ausencia de María Guardiola en el debate electoral organizado por RTVE, algo que Millán calificó como una evasión propia del comportamiento del propio Feijóo en las últimas elecciones generales, cuando tampoco acudió. “El que se esconde, algo teme. Si no quiere ir, será por algo”, afirmó, subrayando una estrategia del PP que, en su opinión, busca evitar el enfrentamiento directo con las formaciones que cuestionan su legitimidad ideológica.
A pesar de la confrontación, la posibilidad de acuerdos postelectorales no se descarta. Vox ha multiplicado su presencia en Extremadura con una campaña intensiva que supera en eventos y kilómetros recorridos a la del líder nacional del PP. El partido busca capitalizar el descontento con el bipartidismo y posicionar al PP como cómplice del gobierno de Pedro Sánchez, especialmente tras la manifestación contra la corrupción del pasado domingo, que Millán definió como un “mitin” del PP a pesar de pactar entre semana con el Ejecutivo socialista.

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