Juan Vázquez Rojo: El choque entre Estados Unidos y China va a pillar en medio de ese sándwich a muchos países
En la entrevista concedida a El Independiente, el economista Juan Vázquez Rojo analiza el resurgimiento de China como superpotencia mundial, un proceso que detalla en su libro *El regreso de China* (Península). El autor sostiene que el país asiático está retomando una posición que considera natural después de superar lo que llama el «siglo de la humillación», periodo que abarcaría desde las Guerras del Opio hasta la fundación de la República Popular en 1949.

Según Vázquez Rojo, la gran diferencia de la respuesta china a la crisis financiera de 2008 radica en la rápida reorientación del modelo exportador hacia el mercado interno. Ante la caída de la demanda occidental, el gobierno aprobó un paquete de estímulo superior al 10 % del PIB, destinado mayormente a infraestructuras—puertos, aeropuertos, carreteras y redes de telecomunicaciones—y al desarrollo de ciudades. Esa política, aunque generó una burbuja inmobiliaria que hoy presenta problemas, permitió a China reducir su dependencia del exterior.
Impacto de la adhesión a la OMC y la estrategia estadounidense
La incorporación de China a la Organización Mundial del Comercio a finales de los noventa se percibió como una puerta abierta a la democratización, según la visión entonces dominante del presidente Bill Clinton. Sin embargo, la realidad fue distinta: China se integró, creció a tasas de dos dígitos y consolidó una industria tecnológica sin modificar su sistema político. Vázquez Rojo explica que la estrategia de EE. UU. buscaba subordinar a China dentro de un orden liderado por Washington, pero el país asiático utilizó la integración para alcanzar una capacidad competitiva “de tú a tú” con Estados Unidos.
En el ámbito de la confianza económica, el autor destaca la planificación a largo plazo de China mediante planes quinquenales que han enfocado recursos en energías limpias, vehículos eléctricos, inteligencia artificial y semiconductores. Esta visión ha generado estabilidad para los sectores estratégicos, aunque reconoce que la economía china enfrenta dificultades, sobre todo en el mercado inmobiliario, que ha registrado caídas superiores al 10 % anual desde 2022.
Para compensar la desaceleración inmobiliaria, el gobierno ha impulsado la manufactura avanzada, impulsando las exportaciones de vehículos eléctricos y reforzando la cadena de suministro de baterías. Este giro ha puesto presión sobre la industria europea, que lucha por competir en tecnologías emergentes.
En el caso español, la relación con China se ha intensificado, especialmente en el sector automovilístico. La alianza de Ford con la empresa china Geely en Valencia ilustra cómo España se ha convertido en un punto de convergencia entre los mercados occidental y chino. Vázquez Rojo advierte que, si bien la inversión china en fábricas de ensamblaje en Europa puede facilitar el acceso al mercado interno, la mayor parte de la cadena de valor sigue situada en China, lo que limita la creación de empleo y valor añadido en el continente.
Respecto a la carrera de semiconductores, el economista señala que, entre 2018 y 2021 China estaba rezagada, pero las restricciones estadounidenses a la exportación de chips avanzados y de maquinaria de litografía (incluyendo la presión sobre ASML) aceleraron los esfuerzos chinos por desarrollar una industria propia. Aunque aún no iguala a los chips de Nvidia, China ha avanzado más rápido de lo previsto, lo que genera alarma en Washington por su impacto en la inteligencia artificial.
En robótica, Vázquez Rojo distingue entre la exhibición de robots humanoides, mayormente de carácter promocional, y la adopción real de robots en la industria. En este último aspecto, China avanza a gran velocidad, automatizando procesos y reduciendo la necesidad de mano de obra, lo que a su vez plantea desafíos de empleo, sobre todo para la población joven.
El autor subraya la necesidad de que la Unión Europea mantenga una “autonomía estratégica” que evite la dependencia excesiva de un solo proveedor, ya sea EE. UU. o China. Propone impulsar industrias propias, fomentar alianzas entre empresas europeas y negociar transferencias de tecnología, especialmente en sectores críticos como energías renovables, baterías y vehículos eléctricos.
Sobre la posible sustitución del dólar, Vázquez Rojo considera que, pese al creciente peso del yuan, las condiciones del sistema financiero chino—controles de capital y tipo de cambio—impiden que la moneda se convierta en reserva internacional a gran escala. En cambio, el euro podría ganar protagonismo si la UE logra emitir activos seguros y deuda conjunta, como los eurobonos, que podrían convertirse en un referente de reserva sin desplazar completamente al dólar.
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