Sánchez suma la Justicia, la prensa y a toda la oposición política a su docilidad ante Marruecos
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos ha remitido una carta, difundida este jueves, en la que niega cualquier responsabilidad en la crisis migratoria de Ceuta y cuestiona las investigaciones abiertas por las autoridades españolas. En el documento, Rabat también critica a los partidos de la oposición, a los medios de comunicación y a diversas instituciones legislativas y judiciales, acusándolos de lanzar iniciativas que, según el gobierno marroquí, “siembran la discordia”. Hasta el momento, el Gobierno de Pedro Sánchez no ha anunciado una respuesta oficial.

Contenido de la misiva marroquí
En la carta, el Ministerio de Exteriores de Marruecos solicita a España que deje de culpar a Rabat por la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta. “¿Por qué mantener la acusación contra Marruecos cuando ningún dato, hecho o informe demuestra implicación alguna por parte de las autoridades marroquíes?”, se lee en el escrito. Además, el comunicado sostiene que la responsabilidad de esclarecer los hechos no recae en Marruecos, sino en los actores españoles pertinentes.
El mensaje llega mientras persisten las dudas sobre lo ocurrido a finales de julio y después de que el Ejecutivo español desclasificara documentos relacionados con la crisis. Entre los documentos revelados se encuentran informes del CNI y del CENIF, así como comunicaciones de la Guardia Civil, que el Gobierno ha puesto a disposición para reconstruir la cronología de los hechos.
Pedro Sánchez y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, han defendido que el CNI no advirtió “en absoluto” sobre la posibilidad de una entrada masiva. Sin embargo, la aparición de nuevos papeles ha reabierto el debate sobre las alertas que circularon antes del 30 de julio y sobre la información que llegó a la autoridad interior y a la administración de Ceuta.
El CENIF también ha cobrado relevancia en la investigación, pues sus conclusiones apuntan a aspectos que deben aclararse respecto a la planificación y desarrollo de los movimientos migratorios, así como al supuesto papel de las autoridades marroquíes. Estas cuestiones se han trasladado al ámbito judicial, donde se han iniciado diligencias para determinar los hechos ocurridos durante esos días.
Por su parte, la Guardia Civil ha descrito la situación como “extraordinaria”, al tener que asumir tareas de contención, rescate, custodia y traslado de cientos de migrantes. Las organizaciones sindicales han pedido refuerzos y han denunciado las difíciles condiciones en las que se vio obligado a operar el cuerpo de seguridad.
En el mismo comunicado, Rabat subraya que la cooperación migratoria con España “siempre ha sido coordinada y eficaz” y recuerda los acuerdos bilaterales firmados en 2022, los cuales, según ambos gobiernos, se basan en el respeto y la confianza mutuos. El reino africano también destaca los beneficios económicos de la relación y la colaboración policial y antiterrorista entre ambos países.
No obstante, la carta marroquí no se limita a la política migratoria. El documento critica directamente a las “instituciones legislativas y judiciales” españolas, calificándolas de “afectadas por iniciativas mal concebidas” que, según Rabat, “siembran la discordia”. Además, acusa a determinados sectores de sustituir el análisis objetivo por la acusación y el “pensamiento simplista”.
En cuanto a los partidos políticos, Marruecos señala que “partidos históricos” han caído en un “atolladero” donde predomina la “retórica populista e irracional”. Asimismo, el comunicado denuncia que algunos círculos políticos y mediáticos españoles estarían instrumentalizando al reino “para sus propios fines”.
El mensaje, que constituye una intervención directa en un debate interno español, se produce en un momento en que el Gobierno de Sánchez guarda silencio. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España no ha confirmado si responderá al escrito ni ha ofrecido una valoración sobre las acusaciones contenidas en él.
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