Felipe VI y Gonzalo Celorio defienden el vínculo inseparable de España y México: "Somos más que países hermanos"
El rey Felipe VI aprovechó la entrega del Premio Cervantes 2025, concedido al escritor mexicano Gonzalo Celorio, para subrayar la profundidad de los lazos culturales entre España y México. En su intervención, el monarca afirmó que ambos países “son más que hermanos” y que sus “culturas están entrelazadas por la lengua y la historia, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo”.
La ceremonia tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, coincidiendo con la celebración del Día del Libro. El evento incluyó una defensa apasionada del legado compartido entre ambas naciones por parte del propio galardonado y un homenaje al exilio republicano español en México, pronunciado por el ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
El reconocimiento a Gonzalo Celorio
Gonzalo Celorio, nacido en la Ciudad de México en 1948, se convirtió en el séptimo escritor mexicano en recibir el Premio Cervantes, considerado el máximo galardón de la literatura en español. Al recibir la medalla y la escultura del premio, acompañadas de una dotación de 125 000 euros, el escritor fue descrito como “un autor integral: creador, maestro y lector apasionado”, cuya obra constituye “a la vez una memoria del México moderno y un espejo de la condición humana”.
En su discurso, Felipe VI ubicó a Celorio como una figura que personifica la “traducción común” entre ambas culturas. El monarca recordó la doble herencia del autor, que combina raíces mexicanas con una estrecha vinculación a España, fruto de la influencia de maestros mexicanos y del exilio español que marcó su formación.
El rey destacó dos grandes nexos entre España y México: la lengua compartida y la tradición literaria. Reminiscó la lírica novohispana y citó a autores como Carlos de Sigüenza y Góngora, Juan Ruiz de Alarcón y Sor Juana Inés de la Cruz, quienes “dialogaron con los grandes escritores peninsulares del Siglo de Oro, en un intercambio que refleja el mestizaje que nos ha caracterizado a lo largo de la historia”.
Felipe VI también resaltó la dimensión panhispánica de la obra de Celorio, señalando que su voz literaria es “testimonio del México moderno y espejo de la condición humana”. Repetió una frase del propio autor sobre la lengua española: “Es la única lengua que permite atravesar 23 fronteras sin perder inteligibilidad”.
El monarca agradeció al galardonado por encarnar “ese diálogo fecundo entre tradición y creación, entre memoria y futuro, entre México y España”, y subrayó que la novela de Celorio “no es solo un género literario, sino un espacio de libertad y conciencia crítica que refleja las tensiones de la vida social y humana”.
En su discurso de aceptación, Celorio amplió la visión de Felipe VI, afirmando que la identidad mexicana no puede entenderse sin la herencia española. Declaró que “México es parte sustancial de lo que Carlos Fuentes llamó felizmente ‘el territorio de la Mancha’”. Además, elogió a Cervantes, criticando la falta de “alegría en los ojos” de los retratos tradicionales del autor y defendiendo que el humor cervantino “desvela la esencia de la condición humana”.
Celorio también destacó la libertad formal de la novela cervantina y la comparó con la narrativa contemporánea, señalando que “la novela es, en sí misma, un género sucio que se nutre de la vida con todas sus aspiraciones, pero también con sus lacras e inmundicias”.
Al referirse a su propia obra, el escritor explicó que su trilogía —compuesta por “Tres lindas cubanas”, “El metal y la escoria” y “Los apóstatas”— reúne “historias de migración y exilio; de bonanzas ubérrimas y latrocinios arteros; de vicios inconfesables y amnesias enajenantes”. En ella conviven datos históricos y ficción, pues “la ficción puede llegar donde la veracidad histórica se detiene, como ante un precipicio”.
Celorio cerró su intervención recordando las palabras de su padre moribundo: “Tú llegarás, hijo… Si no puedes, yo te empujo”. Frente a los reyes, concluyó: “Hoy llegué, papá, justamente hoy, 64 años después”.
Antes de la entrega del premio, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ofreció una reflexión política y memorialista. Señaló que el Cervantes otorgado a Celorio constituye “un recordatorio vivo y un homenaje a la generación fulgurante que une la historia común de México y España, a la que siempre estaremos en deuda”, aludiendo al exilio republicano acogido por México.
Urtasun citó al escritor, quien afirmó que su mayor maestro fue “el exilio español republicano”. A partir de allí, recordó a figuras como Luis Rius, José Gaos, Wenceslao Roces, Ólf Sánchez Vázquez y Ramón Xirau, todos vinculados a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, institución que Celorio dirigió.
El ministro extendió el reconocimiento a la universidad pública, declarando que “una universidad que cuida y respeta es el rostro de un país y uno de sus mayores tesoros”.
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