1MDB: el mayor escándalo de corrupción de la historia que financió 'El Lobo de Wall Street'

En abril de 2019, Malasia buscaba posicionarse como una potencia económica global. El entonces primer ministro, Najib Razak, lanzó el ambicioso programa “1Malaysia”, con la intención de transformar al país en un hub financiero del sudeste asiático. En el corazón del plan estaba el fondo soberano 1Malaysia Development Berhad (1MDB), creado para captar recursos internacionales y destinarlos a proyectos de infraestructura, energía, turismo e inmobiliaria, siguiendo el modelo de fondos exitosos como el de Noruega.

Sin embargo, detrás de la fachada oficial se encontraba Jho Low, un joven empresario malasio sin cargo oficial en el gobierno pero con acceso privilegiado a altas esferas de poder. Low asistía a reuniones con jeques del Oriente Medio, banqueros de Wall Street y otras grandes fortunas, estableciendo una red de contactos que le permitiría, según las investigaciones posteriores, orquestar el desvío masivo de fondos del 1MDB.

Cómo se desvió el dinero

Para financiar sus operaciones, el fondo recurrió a la emisión de deuda y a préstamos de instituciones financieras internacionales. En teoría, esos recursos debían financiar centrales eléctricas, desarrollos inmobiliarios y proyectos energéticos. En la práctica, gran parte del capital comenzó a desaparecer mediante una compleja cadena de transferencias internacionales: desde cuentas en Suiza se enviaba el dinero a Singapur, Luxemburgo y, finalmente, a sociedades pantalla registradas en paraísos fiscales como las Islas Vírgenes Británicas.

Estas sociedades, en su mayoría sin actividad real, funcionaban como intermediarias para fragmentar los montos en cientos de operaciones de menor importe, dificultando su rastreo por parte de bancos, auditores e investigadores. Cada nueva entidad añadía una capa de opacidad que hacía cada vez más imposible reconstruir el rastro del dinero.

Puntos Clave
  • El fondo soberano 1MDB fue creado bajo el programa “1Malaysia” de Najib Razak para captar recursos internacionales destinados a proyectos de infraestructura, energía, turismo e inmobiliaria
  • Jho Low, empresario sin cargo oficial pero con acceso a altas esferas, lideró la desviación masiva de fondos del 1MDB mediante una red de contactos con jeques, banqueros y grandes fortunas
  • El dinero se movió a través de una compleja cadena de transferencias internacionales: cuentas en Suiza → Singapur → Luxemburgo → sociedades pantalla en Islas Vírgenes Británicas, fragmentándose en

El resultado fue la conversión de recursos públicos, originalmente destinados al desarrollo de Malasia, en una maraña de transacciones internacionales que terminaban en lujosos bienes: yates de más de 90 metros, mansiones en Nueva York y Los Ángeles, y una impresionante colección de obras de arte de Picasso, Monet y Van Gogh. Incluso se utilizó parte del capital para financiar la película “El lobo de Wall Street”, producida por la compañía Red Granite Pictures.

En 2016, el Departamento de Justicia de Estados Unidos empezó a seguir el rastro de esas transferencias, ya que gran parte del dinero había circulado en dólares a través del sistema financiero estadounidense. Las autoridades estadounidenses identificaron entre 4,5 y 6 mil millones de dólares desviados del 1MDB, lo que desencadenó una de las investigaciones de mayor envergadura contra la corrupción y el blanqueo de capitales.

La investigación culminó en la incautación de activos valorados en cientos de millones de dólares, entre los que se encontraban el superyate “Equanimity”, un ático con vistas a Central Park y diversas piezas de arte de alto valor. El objetivo de los fiscales estadounidenses era rastrear y devolver al Estado malasio los recursos ilícitos.

En el plano político, Najib Razak negó durante años cualquier irregularidad, alegando que las acusaciones formaban parte de una campaña contra su gobierno. Sin embargo, tras la derrota electoral de 2018, fue arrestado por autoridades malasias. En 2020, un tribunal lo declaró culpable de abuso de poder, quebrantamiento de la confianza y blanqueo de capitales por el desvío de fondos de la filial SRC International, y fue sentenciado a doce años de prisión, reducción que después quedó en seis años por decisión de la Junta de Indultos.

Jho Low, a diferencia de su exsocio político, nunca ocupó un cargo oficial y ha evitado comparecer ante cualquier tribunal. Las investigaciones lo señalan como el arquitecto principal de la trama, responsable de crear sociedades pantalla como Good Star Limited (Seychelles) y Aabar Investments PJS Limited (Islas Vírgenes Británicas). Aún se desconoce su paradero; se le ha localizado en China, Macao y Oriente Próximo, pero ninguna pista ha permitido confirmar su ubicación actual.

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Carlos Mendoza Vargas Periodista

Licenciado en Comunicación Social con mención en Periodismo por la Universidad Central de Venezuela. Tiene 12 años de experiencia en cobertura de política nacional y conflictos sociales, con pasantías en medios internacionales como BBC Mundo. Especializado en periodismo de investigación y análisis político.

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