Albares desbloquea la ley de nacionalidad saharaui: la votación está prevista para el 23 de julio
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que “está totalmente favorable a conceder la nacionalidad española a los saharauíes nacidos bajo la administración española”. Con esa declaración, el Gobierno da el sí implícito a una de las exigencias principales de Sumar para el resto de la legislatura.

La norma a la que hace referencia Albares lleva más de dos años en el cajón; fue presentada por los socios del Ejecutivo en el Congreso, pero nunca se había debatido. La primera ponencia se celebró el 28 de abril en la Comisión de Justicia, en medio de la polémica provocada por la exclusión de los saharauíes del proceso de regularización extraordinaria por su condición de apátridas. En aquel momento se percibió que la medida avanzaba, lo que calmó la tensión.
El cambio de postura del PSOE y la agenda legislativa
Tras la primera reunión, se había programado una segunda ponencia a mediados de mayo, pero la fecha llegó y el debate no se realizó. El presidente de la comisión, el socialista Joaquín Martínez Salmerón, mantuvo una actitud de silencio ante las solicitudes de los portavoces de los grupos parlamentarios. Ahora, las palabras de Albares indican un giro en la posición del PSOE, presuntamente motivado por presiones internas de los socios de gobierno, pese a la aparente calma de las últimas semanas.
Fuentes cercanas a Sumar han confirmado a El Independiente que la próxima ponencia se convocará la semana que viene, probablemente el martes, con la finalización del período ordinario de sesiones. De seguir el calendario previsto, el pleno extraordinario del Congreso votaría la ley el 23 de julio. Los socios minoritarios del Gobierno, aunque han visto una voluntad del PSOE, siguen cautos a la hora de garantizar que la votación se produzca en la fecha señalada.
El voto de confianza de Albares era el último eslabón necesario para llevar la propuesta al pleno. Su pronunciamiento llegó tras la interpelación del diputado de Esquerra, Francesc Marc Álvaro, quien acusó al Gobierno de “doble moral” y lo comparó con la supuesta rendición a las presiones de Donald Trump y el monarca de Marruecos.
Albares, sin embargo, reiteró su “total favor” a la concesión de la nacionalidad a los saharauíes nacidos en el Sáhara Occidental durante la administración española, antes de que España abandonara el territorio en 1976. Al mismo tiempo, subrayó la necesidad de mantener “la mejor relación posible” con Marruecos, dejando clara la intención de equilibrar ambas posiciones sin renunciar a los intereses estratégicos de España en la región.
Antes de la intervención de Albares, la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Martínez, había solicitado el desbloqueo de la ley. La presión conjunta de los tres partidos ha allanado el terreno para que el ministro anunciara su postura.
La pregunta inicial del diputado de Esquerra no estaba vinculada a la ley de nacionalidad, sino al ataque marroquí que causó la muerte de tres miembros del Frente Polisario, entre ellos Lahbib Mohamed Abdelaziz, destacado dirigente militar saharaui. Albares respondió que el Gobierno no había condenado el ataque, describiéndolo como un “asesinato selectivo”. A su vez, justificó la ausencia de condena alegando que “ningún país del mundo se ha pronunciado” al respecto.
Para poner fin al conflicto, el ministro señaló que “España debe hacer lo que ha hecho: apoyar a las partes, al envío especial de la ONU encabezado por Staffan de Mistura y al Consejo de Seguridad”. Añadió que la última resolución de la ONU “avaló la posición de España como la vía a seguir”, remitiéndose al giro diplomático adoptado por el Gobierno de Sánchez en 2022, cuando se abandonó la tradicional neutralidad española y se respaldó el plan de autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí.
“El futuro de España está estrechamente ligado a sus vecinos, también a Marruecos”, enfatizó Albares, subrayando que “tenemos intereses vitales que solo podemos avanzar conjuntamente”. Con estas declaraciones, el PSOE mantiene una posición “ligada” a Marruecos, sin llegar a romper su postura sobre el conflicto saharaui.
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