András Baka, un jurista rebelde frente a Orbán, elegido presidente de Hungría
El Parlamento húngaro aprobó por mayoría la designación de András Baka, de 73 años, como nuevo presidente de la República. La votación se cerró con 160 votos a favor y solo seis en contra, respaldado por Tisza, el partido del primer ministro Péter Magyar, que ostenta una mayoría superior a los dos tercios desde su victoria en las elecciones del 12 de abril.

Un giro institucional tras 16 años de gobierno
Con la llegada de Magyar al poder, se inició el desmantelamiento del modelo institucional construido bajo la dirección de Viktor Orbán, quien durante 16 años había reducido la separación de poderes. En su discurso de asunción, el recién nombrado presidente subrayó que Hungría “necesita justicia, pero no puede fundarse en la venganza”. Advirtió que es fundamental impedir que “un solo partido tome como rehén al Tribunal Constitucional”.
Magyar había impulsado el cambio en la presidencia del Tribunal Constitucional al considerar a Tamás Sulyok un “títere de Orbán”. Gracias a una enmienda constitucional, Sulyok fue retirado del cargo, aunque posteriormente presentó recursos ante la Comisión de Venecia. El Fidesz, ahora reducido a la minoría parlamentaria, se opuso a la designación de Baka, quien era el único candidato propuesto.
András Baka, a diferencia de su predecesor, se ha manifestado en contra de la deriva iliberal del gobierno de Orbán. En 2011, cuando ejercía como presidente del Tribunal Supremo, fue destituido por el Fidesz con argumentos ampliamente cuestionados. La Corte Europea de Derechos Humanos criticó esa destitución, calificándola de ilegítima. Antes de su paso por la máxima corte húngara, Baka trabajó en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo que le confiere una reconocida trayectoria internacional.
Desde la plataforma de Péter Magyar, se resaltó la carrera del jurista: “András Baka ha defendido de forma constante el Estado de derecho y la independencia judicial, principios esenciales para que la Presidencia recupere su verdadera dignidad y capacidad de servir como contrapeso a la mayoría gobernante”.
El cargo de presidente en Hungría es mayormente simbólico, pero Magyar consideró esencial que la figura recaiga en una personalidad con prestigio y experiencia independiente de la era Orbán. Baka, el candidato de mayor edad y con mayor reconocimiento judicial, cumple con ese requisito. En una etapa preliminar, el primer ministro había propuesto a la campeona de ajedrez Judit Polgár, quien declinó la oferta, lo que llevó a la elección de un jurista de perfil internacional.
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