El papel del Rey en Ceuta: el Gobierno le sondeó para una llamada a Mohamed VI mientras la ciudad autónoma espera su visita
El rey Felipe VI atraviesa una coyuntura especialmente delicada en medio de la crisis que afecta a la ciudad autónoma de Ceuta. Sobre la mesa existen dos iniciativas vinculadas, aunque distintas: por un lado, la posibilidad de que el monarca contacte por teléfono a Mohamed VI, propuesta que el Gobierno ha planteado a la Casa Real; y, por otro, una visita oficial a la ciudad que su presidente, Juan Jesús Vivas, considera ya comprometida.

Un llamado a la Casa de Marruecos que se mantiene en suspenso
Según informan fuentes citadas por El País, la idea de que Felipe VI llamara a Mohamed VI surgió en la Casa del Gobierno, aunque no habría sido una propuesta directa del presidente Pedro Sánchez. El objetivo era que el rey, actuando por iniciativa propia, facilitara la canalización de la crisis y reconociera la actuación de Marruecos tras la afluencia masiva de inmigrantes del 30 y 31 de julio.
En Zarzuela, sin embargo, se consideró que un contacto de esa naturaleza podría ser malinterpretado en un momento de tensión abierta. La Casa Real no descarta que la llamada pueda producirse en el futuro, pero ha precisado que solo lo hará cuando resulte “útil y razonable”.
La prudencia de la Casa Real se vio reforzada por un episodio ocurrido a principios de agosto. En la tertulia «Más de uno», el periodista John Muller recordó que Felipe VI había enviado un mensaje a Mohamed VI con motivo del Día del Trono, mensaje que, según el propio programa, fue preparado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y posteriormente utilizado por la Casa real marroquí en los primeros días de la crisis, lo que habría generado la impresión de un entendimiento entre ambos monarcas. Esa utilización alimentó la cautela de Zarzuela frente a un nuevo contacto directo.
En paralelo, Ceuta espera un gesto simbólico del rey: su presencia en la ciudad. Juan Jesús Vivas aprovechó la audiencia que sostuvo con Felipe VI el pasado 6 de agosto en Marivent para invitarlo a visitar la ciudad autónoma. Tras el encuentro, el presidente ceutí afirmó que el monarca había adquirido un compromiso para acudir, aunque no pudo precisar la fecha exacta.
Una fecha ha empezado a cobrar especial relevancia: el 2 de septiembre, Día de Ceuta. Según información de La Razón, fuentes del Gobierno aseguran que Moncloa no tiene objeción a que el rey viaje a la ciudad, siempre que “se den las condiciones”. La cuestión ahora es determinar si dichas condiciones estarán reunidas para esa fecha.
En la tertulia, los panelistas señalaron una aparente contradicción: mientras Vivas ha comunicado públicamente que el rey desea acudir a Ceuta, la visita sigue sin concretarse. El periodista Javier Caraballo interpretó la información de El País como un posible intento del Gobierno de trasladar la responsabilidad de la ausencia del monarca a la propia Casa Real. En su lectura, si Moncloa sugiere que una intervención del rey podría ser conveniente y luego la Casa Real decide no actuar, la culpa de la ausencia podría recay er en la institución monárquica. La misma lógica aplicó al caso de la visita: si el Gobierno no plantea impedimentos y la visita no se materializa, la cuestión de quién está frenando la iniciativa queda abierta.
El debate se vio intensificado por las recientes declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, quien reivindicó su “alma republicana” y acusó al rey de haber cruzado una “línea roja”. Según Caraballo, esas críticas añaden una dimensión política al ya delicado asunto diplomático, y podrían reflejar una mayor tensión entre ciertos sectores del Ejecutivo y la Corona. El panelista también planteó la hipótesis de que Puente hubiera recibido una advertencia de Pedro Sánchez por sus palabras, aunque admitió no contar con pruebas al respecto.
En definitiva, las dos iniciativas –el posible llamado a Mohamed VI y la visita al 2 de septiembre– convergen en una única cuestión: cuál debe ser el papel de Felipe VI en la gestión de la crisis de Ceuta y quién debe asumir la iniciativa para que ese papel se materialice. Mientras el Gobierno explora la conveniencia de un contacto real con Marruecos y no se opone a la presencia del rey en la ciudad, la Casa Real mantiene una postura cautelosa, esperando que la situación sea “útil y razonable”. El 2 de septiembre podría convertirse en el punto de inflexión que esclarezca el futuro de ambas decisiones.
Mira tambien:


Deja una respuesta