Humillar y atacar en redes: el mal ejemplo de los políticos que llega a los colegios con las "cuentas curis"
Hace unos meses, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, describió a Alberto Núñez Feijóo como “tan imbécil que nos deja las pruebas para que, si albergásemos alguna duda, las despejemos todas”. Días después, el Partido Popular difundió en su cuenta oficial un vídeo generado mediante inteligencia artificial que mostraba un deepfake de Begoña Gómez, incorporando rostros de otras personalidades conocidas. Ambos episodios ponen de manifiesto cómo las redes sociales se han convertido en un escenario donde la descalificación y la manipulación forman parte del debate político.
Al mismo tiempo, los propios responsables de la discusión pública parecen olvidar la responsabilidad que conlleva su presencia en línea. El comportamiento de los políticos repercute en los jóvenes: en los centros educativos se está observando un aumento del uso de “cuentas curis”, perfiles anónimos que, bajo la apariencia de humor, facilitan el acoso entre alumnos y docentes.
El auge de las “cuentas curis” y su impacto en la convivencia escolar
La Policía Nacional ha alertado recientemente del crecimiento de estos perfiles anónimos. Originalmente creadas para compartir anécdotas y situaciones cotidianas de colegios e institutos, muchas “cuentas curis” se han transformado en instrumentos de hostigamiento. Según la autoridad, se emplean cada vez más para difundir publicaciones que ridiculizan o humillan a estudiantes y profesores, deteriorando el bienestar de las personas señaladas y la convivencia en los centros docentes.
Los perfiles suelen estar vinculados a un centro concreto mediante su nombre, iniciales o fotografías que permiten su identificación. Desde ellos se publican memes, vídeos, caricaturas o fotomontajes relacionados con la vida escolar. Aunque algunas publicaciones son meramente humorísticas y no resultan ofensivas, el problema surge cuando se utilizan para señalar y denigrar a miembros de la comunidad educativa, generando comentarios sobre el aspecto físico, propagación de rumores y manipulación de imágenes.
La Policía recuerda que el anonimato no exime de responsabilidad. En muchas ocasiones basta con un apodo, una clase o un detalle para identificar al autor. La exposición pública genera una humillación comparable a la de un enfrentamiento cara a cara y, dependiendo de las circunstancias, puede constituir “delitos contra la integridad moral” o “injurias graves”. El argumento de que todo se hace “en tono de humor” no exime de responsabilidad legal.
El fenómeno está alineado con los patrones de ciberacoso estudiados por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y su iniciativa IS4K (Internet Segura for Kids). El ciberbullying consiste en ejercer violencia o acoso de forma deliberada y repetida mediante herramientas digitales. El anonimato alimenta una falsa sensación de impunidad y la distancia física dificulta que el agresor perciba el sufrimiento causado.
Los datos confirman la gravedad del problema. El informe EU Kids Online 2020, difundido por IS4K, indica que el 16 % de los menores españoles afirma haber sufrido ciberacoso en internet, y uno de cada cinco alumnos asegura haber acosado a algún compañero. La difusión de contenidos ofensivos no requiere crear la publicación; basta con interactuar, comentar o compartir para amplificar la humillación, y el entorno digital permite que los ataques continúen fuera del horario escolar.
Cómo reconocer y actuar ante una “cuenta curi”
- Observa cambios repentinos en la conducta de los menores: pérdida de interés por internet, aislamiento de amistades, irritabilidad, retraimiento o episodios de pasividad.
- Detecta burlas reiteradas, comentarios despectivos o murmullos dirigidos habitualmente a un alumno o profesor dentro del entorno escolar.
- Si identificas una publicación ofensiva, guarda capturas de pantalla que incluyan contenido, fecha, hora, nombre del perfil y enlaces.
- No difundas el material más allá de lo necesario para presentar la denuncia.
- Denuncia el perfil a la plataforma correspondiente y bloquea las cuentas implicadas.
- Los menores deben contar lo ocurrido a una persona de confianza y notificar al equipo docente, que debe aplicar los protocolos de convivencia del centro.
- Si la situación no se resuelve en el ámbito escolar o reviste especial gravedad, las familias pueden acudir a la Policía Nacional o a la Fiscalía de Menores.
- Para orientación y asistencia gratuita, está disponible la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE (017) y el teléfono contra el acoso escolar.
Frente al crecimiento de las “cuentas curis”, la intervención temprana, la conservación de pruebas y la denuncia son esenciales para proteger a las víctimas y evitar que la humillación digital se normalice en el entorno educativo.
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