Los diplomáticos denuncian el daño reputacional por la "falta de planificación" en la ley de nietos
La reciente puesta en marcha de la conocida como “ley de nietos” ha puesto de relieve una serie de carencias estructurales en el Servicio Exterior español. La Asociación de Diplomáticos Españoles (E) ha presentado un comunicado de su Junta Directiva en el que denuncia la ausencia de planificación previa a la aplicación de la normativa, que ha saturado la red consular y está generando un grave daño reputacional a los funcionarios en el exterior.

Según la asociación, la normativa entró en vigor de forma inmediata, sin vacatio legis que permitiera a los consulados adaptar sus instalaciones, reforzar su personal o actualizar sus sistemas informáticos antes de la avalancha de solicitudes de nacionalidad. Este proceso contrasta con otras leyes, como la de nacionalidad saharaui, que establecen un periodo de cuatro meses entre su aprobación y su entrada en vigor para garantizar la preparación adecuada.
Falta de planificación y consecuencias
El aumento de la carga de trabajo derivado de la tramitación de solicitudes de nacionalidad no ha venido acompañado de un presupuesto adicional ni del refuerzo de plantilla necesario. “Se organizó lo mejor que se pudo y se afrontó una demanda desmedida para las capacidades existentes”, indican los diplomáticos, añadiendo que los consulados siguen atendiendo sus tareas habituales, como inscripciones en el Registro Civil y emisión de pasaportes.
Esta saturación ha provocado retrasos significativos en la tramitación de los expedientes, generando frustración entre miles de solicitantes. La asociación subraya que estas quejas no son infundadas y que el colapso responde a la falta de recursos asignados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, y no a una supuesta desidia del personal público, cuyo esfuerzo califican como “extraordinario”.
El comunicado también alerta sobre el impacto reputacional que la situación está generando. Diplomáticos y empleados públicos han sido objeto de “señalamientos”, “ataques” y “acusaciones sin fundamento” en medios y redes sociales, acompañados en algunos casos de amenazas de muerte, insultos graves y agresiones dirigidas a sus familiares o a aspectos de su vida personal, como su orientación sexual.
Para la Asociación de Diplomáticos Españoles, este episodio evidencia una “dejadez y desidia” sistemática hacia el Servicio Exterior. El colapso operativo se ha sumado a un desgaste reputacional injusto, en el que los funcionarios que intentan aplicar la ley en el terreno están pagando las consecuencias de una gestión política y administrativa deficiente.

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