Los militares de Ceuta, sobrepasados y sin autoridad legal para actuar: "Son como agentes de tráfico"
Hasta pasada la hora de las 19:00 del pasado jueves no se concedió la autorización para desplegar al Ejército en Ceuta, pese a la avalancha masiva de inmigrantes que cruzaron desde Marruecos. Cuando finalmente llegó la primera unidad de la Legión a la ciudad autónoma, las calles estaban ya colmadas de decenas de miles de personas que habían arriesgado la vida en el mar para entrar en territorio español.
Los primeros vehículos militares en desplazarse fueron los Vamtac, fabricados por Urovesa, acompañados de los ya obsoletos Blindados Medios sobre Ruedas (BMR). Estos últimos están a la espera de ser sustituidos por los nuevos 8×8, que aún no se encuentran operativos.
Escenario y reacción de las fuerzas armadas
Ante una ciudad completamente desbordada, las imágenes mostraban una situación inusual: la libre circulación de personas sin documentación mientras la autoridad militar parecía absorbida entre la multitud y sin capacidad de respuesta efectiva. Las críticas hacia los militares no tardaron en aparecer, pero es preciso recordar que las tropas solo actúan bajo órdenes políticas y no disponen de la autoridad para detener a un individuo, a diferencia de los agentes de la Policía Nacional.
El presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), Marco Antonio Gómez, explicó en entrevista con El Independiente que los militares no pueden actuar por iniciativa propia y se limitan a orientar a la gente sobre los recorridos permitidos. “Si interviniéramos, nos enfrentaríamos a una total indefensión jurídica”, afirmó.
Gómez subrayó que los soldados se sienten “como agentes de tráfico”, ya que no han recibido instrucciones concretas para detener la oleada migratoria. “No es que no queramos actuar; es que no se nos ha indicado cómo hacerlo”, declaró, añadiendo que la falta de directrices es conocida por la ciudadanía y que el Ejército sigue cumpliendo órdenes.
Según el propio presidente de la ATME, los militares están “perfectamente preparados”, pero se evidencia una carencia de material y personal. Las autoridades estiman que alrededor de 50 000 personas han ingresado a Ceuta, una ciudad que cuenta con una población de aproximadamente 80 000 habitantes, y que al menos 57 migrantes han fallecido en el intento.
Esta situación ha superado el umbral de capacidad de los cuerpos de seguridad del Estado, obligando a los militares a desempeñar también funciones de seguridad dentro de sus propios cuarteles. “Estamos obligados a proteger los cuarteles, ya que Ceuta está saturada de gente y debemos evitar que entren personas no autorizadas en nuestras instalaciones”, explicó Gómez.
El exceso de personal también ha generado problemas de alojamiento. Un cuartel puede albergar a 150 personas con sus respectivas camas y alimentos, pero la convocatoria de todos los militares ha sobrepasado la capacidad disponible, dejando a muchos sin un lugar donde descansar.
Frente a esta emergencia, el Gobierno ha activado unidades adicionales de la Guardia Civil y del Ejército procedentes de Sevilla y Málaga. Además, desde la base de Salamanca se han enviado más de 100 tiendas de campaña para proporcionar refugio provisional a las tropas desplegadas.
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