Monólogo de Latorre: "No es una crisis migratoria, sino un agresión que busca desestabilizar un país"
El CENIF, unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional, remitió a la magistrada María Tardón, de la Audiencia Nacional, un informe que señala que el asalto a la frontera de Ceuta del pasado 30 de julio estuvo guiado por agentes marroquíes, tanto uniformados como de paisano. El documento, obtenido por El Español, incluye imágenes que corroboran la presencia de estos agentes antes y durante la llegada masiva de personas a las playas ceutíes.
Detalles del informe policial
Según el contenido del informe, el flujo migratorio se organizó en dos oleadas distintas:
- Primera oleada (antes de las 11:00 hrs del 30 de julio): Llegaron grupos de hombres de entre 15 y 25 años equipados con neoprenos, aletas y diferentes tipos de flotadores. La mayoría de los individuos eran de nacionalidad marroquí.
- Segunda oleada (de 11:00 a 22:00 hrs del mismo día): Se registró la llegada de familias completas, con mujeres y niños, que portaban ropa deportiva y chanclas, sin equipamiento específico para el mar. Además de marroquíes, comenzaron a incorporarse personas de origen subsahariano.
El informe indica que, inicialmente, el sistema de gestión fronteriza española se vio desbordado al priorizar la atención a los inmigrantes mejor preparados, lo que provocó la pérdida de capacidad de respuesta ante la llegada de perfiles más vulnerables. Según la Policía, este escenario habría sido facilitado por la cooperación de autoridades marroquíes, lo que ha llevado a describir la situación como un caso de “munición humana” empleada por Marruecos contra España.
El ministro del Interior, José Luis Martínez-Almeida, respondió al contenido del informe mediante una carta dirigida al director de la Policía Nacional, en la que solicitó conocer la fecha exacta en la que la información estuvo disponible para la autoridad policial, con el objetivo de ejercer la responsabilidad que le corresponde y permitir al Gobierno adoptar las decisiones oportunas en relación con la crisis migratoria en Ceuta.
Mientras tanto, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha mantenido una narrativa que atribuye la situación a una supuesta conspiración internacional, involucrando a Rusia, Israel, Estados Unidos y supuestos “tecnologócratas”. Esta versión ha sido cuestionada por varios miembros del Ejecutivo, entre ellos la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien sí ha señalado la posible implicación de Marruecos.
Las reacciones políticas se han visto acompañadas por manifestaciones en distintas ciudades de España en apoyo a Ceuta. Miles de ciudadanos se han congregado para expresar solidaridad con la ciudad autónoma, cuya administración, encabezada por el alcalde Juan Jesús Vivas, ha pedido el respaldo de la población española ante lo que define como un ataque a la integridad territorial.
El alcalde Vivas, de 73 años, ha reiterado que las manifestaciones buscan “expresar la unidad en apoyo a una ciudad que ha sufrido un ataque a su integridad territorial, que sigue sufriendo como consecuencia de dicho ataque y que, por tal motivo, se encuentra al borde del colapso”. No se ha mencionado al Gobierno central en su mensaje.
En el Congreso, la oposición ha aprovechado la polémica para criticar la gestión del Ejecutivo. Algunos partidos han acusado al presidente Sánchez de minimizar la gravedad del hecho y de intentar desviar la responsabilidad hacia actores externos, mientras que otros demandan una revisión exhaustiva de los protocolos de seguridad en las ciudades autónomas españolas.
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