Nueva normativa para la hostelería: las terrazas deberán cerrar durante olas de calor para proteger a los trabajadores
Con la llegada de la temporada de terrazas, la hostelería española se prepara para afrontar un nuevo desafío: la incorporación obligatoria de la gestión del riesgo climático en las relaciones laborales. Los principales agentes sociales del sector han alcanzado un acuerdo histórico que modifica el VI Acuerdo Laboral de ámbito Estatal para la Hostelería (ALEH), introduciendo por primera vez la obligación de integrar los riesgos derivados del calor extremo en los planes de prevención de riesgos laborales (PRL) de las empresas.
El ALEH constituye el marco normativo que regula las condiciones de trabajo en el sector hostelero a nivel nacional y sirve de referencia para los convenios provinciales y autonómicos. La reciente modificación, firmada conjuntamente por los sindicatos FeSMC‑UGT y CCOO Servicios, y por las patronales Hostelería de España y CEHAT, pretende adaptar el sector a los retos que plantea el cambio climático y el aumento de episodios de calor extremo, especialmente relevante en un país donde las terrazas son una pieza clave del modelo de negocio.
Principales obligaciones del nuevo VI ALEH 2026
El VI ALEH 2026 no contempla el cierre automático de ningún espacio, pero sí establece una obligación clara: cuando las autoridades meteorológicas activen alertas oficiales de nivel naranja o rojo por ola de calor, las empresas deberán realizar una evaluación de riesgos para determinar si es viable mantener la actividad exterior sin comprometer la salud de sus trabajadores.
Los puestos con mayor exposición identificados en el acuerdo son las terrazas, las cocinas y el reparto exterior. Si la evaluación concluye que no se pueden garantizar condiciones seguras, la empresa estará obligada a reducir la jornada o suspender temporalmente la actividad en las horas de mayor riesgo. Por el contrario, el interior del local podrá seguir operando con normalidad.
Esta medida constituye un paso significativo en el reconocimiento del riesgo climático como un factor laboral de primera magnitud. España ha registrado en los últimos veranos temperaturas extremas cada vez más frecuentes e intensas, poniendo en jaque las condiciones de trabajo de miles de empleados del sector servicios.
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