Rafa Latorre, sobre el comunicado de Zapatero: "Pide un acto de confianza ciega sin más argumento que la fe"
El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha comparecido ante el juez Pablo Calama en el marco de la investigación sobre la supuesta recepción de regalos indebidos durante su mandato. Durante su declaración, Zapatero pidió a la ciudadanía un “acto de confianza”, asegurando que, al considerarse completamente inocente, su intención es no defraudar a la sociedad y que la verdad saldrá a la luz con el tiempo.
El magistrado, sin embargo, señaló que el testimonio del exmandatario no ha logrado desvirtuar los indicios de criminalidad que motivan la investigación. En consecuencia, aunque se ha mantenido la decisión de no imponer medidas cautelares —como la retención del pasaporte o la prisión preventiva—, el juez ha justificado esta postura en la “pública notoriedad” del caso, que, según él, reduce el riesgo de fuga.
Reacción política
El llamado a la confianza de Zapatero ha suscitado críticas de diversos sectores. En el Congreso, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, enfrenta una presión creciente de la oposición y de algunos partidos de la coalición gobernante que piden la convocatoria de elecciones. La bancada de Junts ha presentado una enmienda que solicita al presidente la disolución de las Cortes y la convocatoria de un comicio electoral, una iniciativa que el PSOE, Sumar y Bildu podrían impedir con su mayoría.
Por su parte, el portavoz del Partido Nacionalista Vasco, Maribel Vaquero, ha recordado el apoyo del PNV a la moción de censura que llevó a Sánchez al poder hace ocho años, subrayando la necesidad de una solución política que garantice la estabilidad institucional.
En el ámbito judicial, la investigación se centra en el hallazgo de varias piezas de joyería en la antigua oficina de Zapatero. Según la Fiscalía Anticorrupción, dichos objetos, valorados en unos 50 mil euros, habrían sido entregados como regalo por el entonces rey de Arabia Saudí, Abdullah bin Abdulaziz, durante una visita oficial a España en 2007. Zapatero ha negado que se tratara de una herencia de la ex primera dama Sonsoles Espinosa y ha sostenido que los objetos fueron recibidos en el marco de relaciones diplomáticas.
Los críticos del expresidente recuerdan que durante su gestión se aprobó un código de conducta que prohibía la aceptación de regalos de alto valor y que, según registros, Zapatero habría negado en varias ocasiones haber recibido obsequios de mandatarios extranjeros.
En el panorama político, la falta de respuestas concretas por parte de la oposición —representada en algunos casos por figuras como Isabel Díaz Ayuso o José María Aznar— ha sido señalada como un factor que dificulta la evaluación objetiva de las acusaciones contra Zapatero.
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