Canarias y ciudades del sur en alerta por promesas rotas de Marruecos
La XIII Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos, celebrada en Rabat, concluyó con una decena de acuerdos y una declaración conjunta que reitera la solidez de una relación descrita como “ejemplar” y “extraordinaria” por el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. Tras más de tres años del giro diplomático de 2022, cuando España reconoció tácitamente el plan marroquí para el Sáhara Occidental, la brecha entre los compromisos oficiales y la realidad en los territorios fronterizos se ha acentuado. Las promesas de normalización, cooperación y respeto mutuo chocan con la experiencia diaria en Ceuta, Melilla y Canarias, que siguen siendo, en la práctica, los principales focos de tensión y descontento.

La normalización que no llega
El compromiso del 2022, que estableció como pilares del entendimiento bilateral “diálogo permanente, ausencia de acciones unilaterales y fin de los hechos consumados”, ha demostrado ser más teoría que práctica. Aunque el lenguaje diplomático insiste en la estabilidad, Marruecos ha mantenido una postura estrategica que contradice, en muchos aspectos, los acuerdos alcanzados. Mientras, desde Madrid, se alaba el entendimiento con Rabat, en los territorios del sur del país se vive una situación de asfixia económica, fricción constante en las fronteras y ausencia de representación política en estos foros decisivos.
El caso de Melilla: frontera cerrada, esperanza rota
- La única vía comercial restante entre Melilla y Marruecos, el régimen de viajeros, funciona de forma unilateral: solo permite el paso de personas y bienes desde Marruecos hacia España.
- Las autoridades melillenses denuncian el “maltrato institucional” que sufren los ciudadanos marroquíes que intentan entrar, sometidos a registros excesivos, retenciones arbitrarias y restricciones que desincentivan cualquier actividad comercial.
- La reapertura de la aduana comercial, anunciada en múltiples ocasiones, sigue sin concretarse. “Han jugado con las esperanzas”, asegura Fela Mohatar, portavoz del Ejecutivo local, que califica los anuncios como “intermitentes, irreales e incompletos”.
- Este viernes, solo un día después de la cumbre, las colas en el paso de Beni-Enzar superaron las diez horas, lo que confirma, según las autoridades melillenses, que “seguimos igual que en 2018”.
La situación en Ceuta: un “hito histórico” sin funcionamiento real
- El gobierno local habla de un “hito histórico” con la reapertura de la aduana comercial, pero admite que esta no puede ser el eje de la economía ceutí.
- Empresarios locales como Enrique Alcoba, presidente de la CEME-CEOE, denuncian que “no pasa ningún camión en ninguna dirección”, tachando de “falta de respeto” decir que la aduana está operativa.
- La asimetría comercial persiste: Marruecos permite el flujo hacia España, pero no acepta la reciprocidad. Esto desequilibra la competencia y mata gradualmente el comercio local.
- Se reclama desde el tejido empresarial que España actúe con firmeza: “Si no hay reciprocidad, deberíamos cerrar también el régimen de viajeros desde Marruecos”.
Canarias: soberanía en juego y exclusión política
Mientras Rabat y Madrid celebran entendimientos diplomáticos, Canarias observa con preocupación desde la distancia. Excluida de la cumbre por segunda vez consecutiva, la comunidad autónoma enfrenta una agenda crítica que incluye la delimitación de espacios marítimos, la explotación de recursos naturales en aguas disputadas y la presión migratoria creciente. Marruecos aprobó en 2019 leyes que amplían sus aguas jurisdiccionales frente al Sáhara Occidental, afectando zonas de interés estratégico para el archipiélago.
- El presidente canario, Fernando Clavijo, criticó públicamente la ausencia de representación en la reunión. Solo tras su protesta, Albares lo llamó para informarle de que no se había tratado ningún tema directamente vinculado a Canarias.
- Clavijo insistió en que, según el Estatuto y la agenda territorial, Canarias debe estar presente en estos encuentros. “No queremos situaciones similares en el futuro”, advirtió.
- Analistas advierten que el silencio sobre estos temas en Madrid alimenta las ambiciones marroquíes. El Frente Polisario ya ha advertido que, tras el Sáhara Occidental, el siguiente frente podría ser el archipiélago.
Cooperación migratoria: elogios frente a datos crudos
La declaración conjunta resalta la cooperación migratoria como un “modelo internacional”, destacando el “enfoque ejemplar” de Marruecos. Sin embargo, los datos oficiales contradicen el discurso: en lo que va de año, la llegada de migrantes por vía terrestre a Ceuta y Melilla ha aumentado un 46,2% respecto al mismo periodo de 2024, con 3.559 personas, frente a las 2.435 del año anterior. En Melilla, el incremento es del 219,8%.
Este patrón sugiere una política migratoria selectiva: Rabat controla con firmeza las rutas hacia Canarias y Andalucía, pero permite —o no bloquea activamente— las entradas masivas en las ciudades autónomas. Esta discrecionalidad alimenta la sensación de que Marruecos utiliza la presión migratoria como herramienta de presión. Mientras, Madrid sigue felicitando a Rabat por una cooperación que, en la frontera sur, se siente más como una carga que como un avance.
Reivindicaciones que no se apagan
- El compromiso de Marruecos de no cuestionar la pertenencia de Ceuta y Melilla a España no ha desaparecido de su discurso interno. En abril de 2023, el presidente del Senado marroquí, Enaam Mayara, calificó ambas ciudades como “ocupadas”.
- En medios oficiales y en la educación marroquí, se mantiene la narrativa de que estos territorios son “presidios ocupos”, lo que contradice el espíritu del diálogo bilateral.
- El régimen alauí promueve incluso el ingreso de marroquíes en partidos políticos españoles para “ayudar a acercar las opiniones”, una estrategia que muchos interpretan como intentos de influencia interna.
Desde el sur de España, el mensaje es claro: la supuesta normalización entre Madrid y Rabat no puede construirse sobre el silencio, la exclusión o el deterioro económico de territorios que son parte integral del Estado español y de la Unión Europea. Hasta que no se garantice la plena reciprocidad, el respeto a la soberanía y la representación efectiva de estos enclaves en los foros de decisión, la relación bilateral seguirá fracturada. Y mientras en los palacios diplomáticos se firman acuerdos, en las calles de Melilla, Ceuta y Canarias la frontera sigue siendo, antes que un símbolo de cercanía, una zona de fricción permanente.

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