La libertad vale la pena aunque llegue tarde

Este 14 de noviembre, en el Congreso de los Diputados de España, se conmemoró el 50º aniversario del fin del Sáhara Español con una jornada titulada "Del Sahara Español al Sahara Occidental", organizada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España. En este acto resonó con fuerza la voz de Najla Mohamedlamin, activista saharaui nacida y criada en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Su testimonio, emotivo y contundente, desnudó cinco décadas de abandono, resistencia y lucha por la autodeterminación de su pueblo.

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Medio siglo de resistencia en el exilio

Najla relató cómo su madre llegó a los campamentos con apenas seis años, tras la retirada de España en 1975 y la posterior invasión marroquí del territorio. Hoy, su madre es abuela, y sigue viviendo allí. Najla, a su vez, es madre de dos hijos y dirige desde hace seis años un centro bibliotecario comunitario en el campo de refugiados de Esmara, dedicado a la educación de mujeres y niños. "Han pasado 50 años desde aquel acuerdo que marcó mi vida y la de mis hijos. Un acuerdo que me obligó a vivir toda mi vida en campos de refugiados, dependiendo de la ayuda humanitaria, en uno de los lugares más inhóspitos del planeta", afirmó.

En una región donde las temperaturas superan los 50 grados y las tormentas de arena arrasan con las precarias viviendas cada pocos años, el saharaui ha tenido que reinventar la dignidad cada día. "¿Cómo sería nuestra vida si ese acuerdo no se hubiera firmado?", se preguntó Najla. "Quizás habría conocido esa atmósfera de libertad de la que hablaba mi abuela. Habría disfrutado de la belleza de nuestra tierra y de la conexión profunda que teníamos con ella".

El precio de la complicidad europea

  • Los saharauis han pagado durante medio siglo por la tranquilidad europea: por el acceso a sus recursos pesqueros, a sus minerales y a la falsa seguridad de unas fronteras protegidas.
  • España y Francia, señaló, enterraron la lucha saharaui bajo intereses económicos y geopolíticos, ignorando su responsabilidad histórica.
  • Europa, que defiende el derecho internacional en otros conflictos como el de Palestina, lo rompe abiertamente en el caso del Sáhara Occidental.

El Consejo de Seguridad de la ONU, con el respaldo de Estados Unidos y varios países europeos, ha comenzado a impulsar el "plan de autonomía" marroquí como una "solución realista". Para Najla, esto no es más que un intento de imponer la ocupación mediante chantaje diplomático. "Marruecos sabe que solo con corrupción, presión y desprecio al derecho internacional puede mantener su dominio", afirmó. Desde 1991, cuando se firmó el alto el fuego, Marruecos ha bloqueado cualquier avance hacia un referéndum de autodeterminación, pese a que el Tribunal Internacional de Justicia ya haya reconocido la naturaleza descolonizadora del conflicto.

El referéndum: la única solución legítima

Los saharauis no rechazan de antemano la autonomía, pero exigen que sea una opción dentro de un referéndum justo, junto con la independencia y la integración en Marruecos. "Dos opciones favorecen a Marruecos, solo una no. Y aun así temen la decisión de nuestro pueblo", dijo Najla. "Eso es lo que dice todo: que sabemos lo que queremos".

Pese al miedo que le genera la posibilidad de vivir bajo el régimen marroquí —sin libertad de prensa, expresión ni derechos políticos—, Najla afirmó que podría aceptar el plan de autonomía si fuera el resultado de una votación libre y justa. "Eso es simplemente derecho internacional. Es lo que establece la resolución 1514 de la ONU: todos los pueblos tienen derecho a decidir su destino".

Sin embargo, la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel, y el regreso de Donald Trump a la política estadounidense, han encendido las alarmas. "Con Trump en el poder, es posible un genocidio en directo, y que el plan de autonomía se convierta en la última resolución de la ONU sin consulta real", alertó.

Un llamado a Europa: corregir errores históricos

Najla dirigió un llamado directo a España: "Tienes el poder, pero también la obligación moral y histórica de corregir tus errores". España, recordó, ha mostrado valentía al condenar el genocidio en Gaza, al no vender armas a Israel y al apoyar movimientos como la flotilla Global Sumud. "Si puedes hacerlo contra Israel, ¿por qué no contra Marruecos?".

Instó a España a presionar para que el Sáhara Occidental ocupado sea accesible a medios independientes y a observadores de derechos humanos. "España puede liderar la defensa del derecho internacional. No es costoso. Es justo".

Pese a las dudas sobre la voluntad política europea, Najla no pierde la confianza en su pueblo. "No apuesto tanto por lo que Europa haga, sino por mi madre, por mi abuela, por la determinación de mi gente". Han sobrevivido a torturas, desplazamientos, genocidios silenciados. "Resistimos, y seguiremos resistiendo, con la cabeza alta y un nivel de esperanza que los políticos de Occidente no entienden".

Y cerró con una advertencia universal: "La injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes. Este conflicto no es solo nuestro. Es una prueba para el orden internacional. Si lo rompemos aquí, se romperá también allí".

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