María Corina Machado desafía a España con un NO rotundo
El movimiento Vente Venezuela, fundado y liderado por María Corina Machado, ha rechazado categóricamente la oferta de mediación presentada por el Gobierno de España, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, en medio de la creciente crisis política en Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses. A través de declaraciones al medio *El Independiente*, Omar González, secretario político nacional de la principal fuerza opositora venezolana, descartó cualquier posibilidad de aceptar la intermediación de España, calificando al Ejecutivo español como “un zamuro”, término coloquial en varios países latinoamericanos para referirse a alguien que se aprovecha de situaciones ajenas.
Rechazo frontal a la mediación española
González, uno de los más cercanos colaboradores de Machado, afirmó que confiar en el Gobierno de Sánchez sería “como si Alí Baba se ofreciera a mediar entre los 40 ladrones y la justicia”. La dura metáfora refleja el profundo escepticismo de la oposición venezolana hacia la credibilidad de España como actor neutral, especialmente por los vínculos históricos que atribuyen al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con el régimen de Maduro. “No confiamos en absoluto en el Gobierno español”, insistió, señalando que su representante en Caracas, Raúl Morodo —aunque fue nombrado durante el gobierno de Zapatero— estaría implicado en redes de corrupción relacionadas con el comercio ilegal de petróleo venezolano.
Según el dirigente opositor, Rodríguez Zapatero habría actuado como “peón de oro” de Maduro, protegido por el actual Ejecutivo socialista, lo que deslegitima cualquier intento de mediación. “Aquí no hay una negociación posible con una de las protagonistas del régimen”, sentenció, en alusión directa a la influencia que, en su opinión, el expresidente aún mantiene en las decisiones del gobierno de Sánchez.
La posición de España y su limitada influencia
- El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reiteró esta semana la disposición de España a ofrecer “sus buenos oficios” para lograr una solución pacífica y negociada.
- El Gobierno español mantiene contactos tanto con la oposición, representada por Edmundo González —candidato presidencial en el exilio considerado ganador de las elecciones de 2024—, como con el nuevo gobierno encabezado por Delcy Rodríguez.
- Albares aclaró que Rodríguez Zapatero no actúa bajo mandato oficial, aunque su labor de mediación “es reconocida y valorada” por el Ejecutivo.
Pese a estos esfuerzos, analistas como Barry Cannon, profesor de la Universidad irlandesa de Maynooth y experto en Venezuela, consideran que la propuesta española tiene pocas posibilidades de éxito. “Con Trump adoptando una postura tan beligerante, dudo que Estados Unidos acepte a España como interlocutor”, afirmó. Además, señaló que el gobierno de Sánchez es percibido como débil en el escenario internacional, lo que reduce su capacidad de influencia, incluso entre otros gobiernos de izquierda en América Latina.
El giro de la administración Trump y el rol de Delcy Rodríguez
La sorpresa en la región ha llegado con la decisión de la administración Trump —apoyada por el secretario de Estado Marco Rubio— de descartar a la oposición liderada por Machado como actor central en la transición post-Maduro. En un movimiento inesperado, incluso para sectores republicanos, han apostado por Delcy Rodríguez, hasta ahora vicepresidenta del régimen chavista, como figura clave para liderar la nueva etapa política en Venezuela.
Este escenario ha dejado a la oposición en una posición de incertidumbre, al tiempo que complica aún más cualquier intento de mediación internacional. González denunció que este giro confirma que “no basta con quitar a Maduro” si no se aborda el entramado de corrupción y autoritarismo que lo sustentó, en el que, según afirmó, figuras como Rodríguez Zapatero y miembros del gobierno español estarían salpicados, como en el caso conocido como “Delcygate”.
Por su parte, el presidente Sánchez ha mantenido una postura de equilibrio: no reconoce al gobierno de Maduro tras los cuestionados comicios, pero tampoco respalda una intervención militar que viole el derecho internacional. En una declaración conjunta con Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y México, reiteró que la solución debe ser pacífica, democrática y liderada por los venezolanos, sin injerencias externas. Sin embargo, esa postura, aunque coherente, choca con la realidad geopolítica actual, donde la fuerza prevalece sobre el diálogo y los actores internacionales imponen sus agendas.
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