Sánchez al borde del abismo electoral y la corrupción
Un año después de reafirmar su compromiso con una legislatura completa hasta 2027, el presidente Pedro Sánchez se encuentra en una encrucijada política, marcada por una creciente debilidad parlamentaria, una acumulación de frentes judiciales y derrotas electorales que amenazan su estrategia de resistencia. Lo que en 2025 parecía un rumbo claro, con Sánchez aferrado a la fecha de 2027 como horizonte inamovible, hoy se ve sacudido por una serie de crisis internas, tensiones con socios de gobierno y resultados electorales adversos que ponen en duda su capacidad para aguantar hasta el final de la legislatura.

Una legislatura al borde del colapso
El deterioro de la posición del Ejecutivo ha sido progresivo pero constante. La ruptura con Junts, que ya no reconoce su condición de socio de investidura, la distancia creciente con el PNV y la postura cautelosa de otros partidos de apoyo han dejado al Gobierno sin una mayoría estable. A ello se suma el desgaste derivado de las causas judiciales que afectan a figuras cercanas al presidente: desde el ingreso en prisión de Santos Cerdán y José Luis Ábalos hasta las investigaciones por corrupción en torno a Leire Díez y el expresidente de la SEPI Vicente Fernández. El caso Salazar, con las denuncias de acoso sexual en Moncloa, ha generado un profundo malestar interno, especialmente entre las mujeres del partido, y ha abierto una crisis de reputación que afecta directamente a la secretaria de Organización, Rebeca Torró, y a la vicepresidenta María Jesús Montero.
A pesar de este escenario, Sánchez insiste en su decisión de resistir. Lo hace apoyado en los datos macroeconómicos: España lidera el crecimiento en la zona euro con un 2,9% en 2025 y se prevé un 2,2% para 2026, según el Banco de España, además de mantener una fuerte creación de empleo. Para el presidente, estos logros, sumados a la estabilidad en un contexto internacional convulso, justifican su permanencia en el cargo. Sin embargo, en el seno del PSOE crece el temor de que las urnas puedan dictar otra sentencia.
El calendario electoral como prueba de fuego
- Aragón (8 de febrero): Pilar Alegría, ex portavoz del Gobierno, encabeza la lista con una campaña de proximidad que busca distanciarse de su imagen institucional. Las encuestas no auguran un desastre como el de Extremadura, pero cualquier retroceso sería interpretado como una señal negativa.
- Castilla y León (marzo): Con Carlos Martínez como candidato, el PSOE llega debilitado tras el resultado extremeño. Lo que parecía una oportunidad real de ganar ahora se percibe como un escollo más en una racha adversa.
- Andalucía (mayo/junio): La batalla más decisiva. María Jesús Montero, mano derecha de Sánchez, buscará recuperar el bastión histórico del partido. Si fracasa, la presión sobre el presidente será insostenible.
El temor interno no solo viene de los resultados, sino del orden en que se celebran los comicios. Los cargos municipales del PSOE exigen que las generales se adelanten a las autonómicas y locales, para evitar que ellos absorban el castigo electoral, como ocurrió en 2023. Algunos dirigentes advierten que tres derrotas consecutivas en este primer semestre de 2026 podrían hacer imposible llegar a 2027.
La agenda del Gobierno bajo sospecha
El Ejecutivo arranca 2026 con los Presupuestos Generales del Estado aún sin presentar, tras dos prórrogas ya consumidas. La vicepresidenta Montero ha dejado caer que su presentación se demorará hasta el primer trimestre, pero su inminente salida hacia Andalucía complica aún más el calendario. Junto a los Presupuestos, el Gobierno intenta avanzar en el nuevo modelo de financiación autonómica y en la quita de la deuda regional, pero ambos proyectos tropiezan con la falta de apoyos. Junts ya ha amenazado con votar en contra de los Presupuestos, y no está claro si respaldará otras medidas clave. El PNV, por su parte, se muestra cada vez más distante.
La vivienda sigue siendo un frente crítico. Con el 39,9% de los ciudadanos señalándola como su principal preocupación (según el CIS), Sumar exige medidas urgentes, como la prórroga de 600.000 contratos de alquiler o la reducción del 40% en las rentas, algo que el ministro de Vivienda, Óscar López, ha descartado. La transformación de Sepes en Casa47, el nuevo ente estatal de vivienda, no ha calmado las presiones del socio de coalición, que ve en este tema una batalla de supervivencia política.
Fracturas internas y voces disidentes
Dentro del PSOE, la autoridad de Sánchez sigue siendo indiscutida, pero no exenta de críticas. La debacle en Extremadura, donde el partido pasó de 28 a 18 diputados, ha abierto una crisis de liderazgo en la federación local, con dimisión incluida del candidato, Miguel Ángel Gallardo. En el resto del país, barones como Emiliano García-Page piden cambios, aunque sin apoyar movimientos abiertos de rebeldía. En enero se espera la publicación de un manifiesto liderado por el exministro Jordi Sevilla, en el que se instará a Sánchez a plantearse su continuidad como candidato y se reclamará una renovación del proyecto socialdemócrata.
El expresidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, por su parte, ha propuesto que el PSOE se abstenga para permitir la investidura de la popular María Guardiola y evitar que dependa de Vox. Una postura que, aunque minoritaria, refleja la profundidad del debate interno sobre el rumbo del partido.
La justicia, un escenario permanente
El año judicial 2026 promete ser tan intenso como el anterior. El Supremo se prepara para juzgar la primera parte del caso Koldo, relacionado con la compra de mascarillas durante la pandemia, con Ábalos enfrentando penas de hasta 30 años. La UCO sigue investigando el patrimonio de Cerdán y las presuntas irregularidades en contratos públicos. El caso Leire Díez, con su detención y vínculos con la SEPI, ha abierto una nueva trama de corrupción. Además, el hermano del presidente, David Sánchez, se sentará en el banquillo en mayo por un caso relacionado con el expresidente de la Diputación de Badajoz.
El único resquicio de alivio podría llegar del Tribunal Constitucional, que previsiblemente otorgará amparo a Carles Puigdemont, facilitando su regreso a España si el Supremo levanta las restricciones. Sánchez confía en que este gesto reactive el diálogo con Junts y permita recomponer parte de la estabilidad legislativa.
En este contexto, el Gobierno intenta seguir funcionando. A pesar de las tensiones con Sumar, que pide una remodelación profunda del Ejecutivo tras los casos de corrupción y acoso, Sánchez se niega a cambios estructurales. Solo ha realizado un ajuste limitado en diciembre: Elma Saiz como nueva portavoz y Milagros Tolón al frente de Educación. La próxima remodelación, con la salida de Montero, será inevitable y de mayor calado, pero aún sin definir.
El año 2026 se presenta, pues, como un pulso entre la resistencia del presidente y las fuerzas que tiran de él hacia la salida. La economía sostiene al Gobierno, pero las urnas, la justicia y la unidad del partido marcarán si esa resistencia se convierte en victoria… o en derrota.
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