Un voto salvó el etiquetado polémico del Sáhara como marroquí

La negociación exprés entre la Comisión Europea y Marruecos para permitir un etiquetado alternativo de productos procedentes del Sáhara Occidental ha estado a punto de fracasar tras un ajustado voto en el Parlamento Europeo. Este miércoles, los eurodiputados rechazaron por mayoría la propuesta que buscaba identificar como originarias de "regiones marroquíes" las mercancías cultivadas en el Sáhara Occidental, un territorio aún pendiente de descolonización según Naciones Unidas. Sin embargo, la moción de objeción no logró ser aprobada al quedar a un solo voto de la mayoría absoluta necesaria, fijada en 360 diputados.
Un voto decidió el futuro del acuerdo
La propuesta, impulsada especialmente por el Grupo del Partido Popular Europeo (PPE) y los Patriotas de Europa, denunciaba que la normativa delegada por la Comisión Europea vulneraba la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), inducía a engaño a los consumidores y carecía de legitimidad al haberse acordado con Marruecos sin el consentimiento del pueblo saharaui ni de su representante legítimo, el Frente Polisario. En la votación final, 359 eurodiputados apoyaron la objeción, 188 se mostraron en contra y 76 se abstuvieron. Un único voto más a favor habría sido suficiente para tumbar el reglamento.
Pese al estrecho margen, el resultado refleja una creciente resistencia en el seno del Parlamento Europeo a las presiones diplomáticas de Marruecos. Desde la organización Western Sahara Resource Watch señalaron que, aunque el acuerdo no fue bloqueado, el debate evidenció "una preocupación sin precedentes entre todos los partidos" sobre la compatibilidad del etiquetado propuesto con la legalidad comunitaria.
¿Un respiro temporal para la Comisión Europea?
- La Comisión Europea argumentó durante las reuniones en la Comisión de Agricultura del Parlamento que los nombres “El Aaiún-Sakia El Hamra” y “Dajla-Ued Eddahab” surgieron de negociaciones con Marruecos.
- No obstante, admitió que no existía una base jurídica sólida para apartarse de la jurisprudencia del TJUE, que ya ha sentenciado que el Sáhara Occidental es un territorio distinto de Marruecos.
- Las normas actuales de la UE exigen que los productos originarios de esta región lleven la indicación clara “Sáhara Occidental”, sin vinculación administrativa al Reino alauí.
Según fuentes del observatorio, sustituir esa denominación precisa por otras desconocidas y no verificables no solo oculta el verdadero origen de los productos, sino que genera una falsa impresión de soberanía marroquí sobre el territorio, en clara contradicción con el derecho internacional.
El debate no termina aquí
Desde Western Sahara Resource Watch advierten que este resultado, aunque legalmente favorable a la Comisión por un margen mínimo, no pone fin al asunto. "La jurisprudencia del TJUE es clara: cualquier intento de burlarla mediante actos delegados está expuesto a futuros recursos judiciales", señalan. El Frente Polisario ya ha anunciado que no dudará en recurrir judicialmente cualquier medida que vulnere las sentencias previas del tribunal europeo.
Además, la oposición cruzada al reglamento —que incluyó desde formaciones de izquierdas hasta eurodiputados de ultraderecha— sugiere que el consenso en defensa del derecho comunitario y los derechos de los consumidores está ganando terreno. Expertos destacan que la fuerte crítica de europarlamentarios franceses, españoles e italianos, especialmente en sectores agrícolas afectados por la competencia desleal, podría tener consecuencias políticas a nivel nacional.
El hecho de que el PPE y otras formaciones tradicionalmente afines a Marruecos hayan liderado la oposición subraya un giro significativo en el enfoque parlamentario. "Es una derrota política para los lobbies marroquíes y una señal de que la legalidad y los intereses de los agricultores europeos están volviendo a primar", afirmó Sara Eyckmans, portavoz de la organización defensora del Sáhara Occidental. El pulso entre instituciones europeas, el derecho internacional y los intereses diplomáticos sigue lejos de resolverse.

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