OCU revela los 13 suplementos que podrían ser peligrosos

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha vuelto a alertar sobre la situación del mercado de suplementos alimenticios en España tras detectar irregularidades en 13 productos específicos. El principal motivo de preocupación es el uso de alegaciones de salud no autorizadas, incompletas o engañosas, que pueden inducir a error a los consumidores y generar expectativas infundadas sobre los beneficios reales de estos productos. Este problema se agrava ante el aumento sostenido del consumo de suplementos y la escasa vigilancia previa, lo que plantea riesgos tanto para la salud como para el gasto familiar.

Índice

Colágeno: demanda alta, respaldo científico limitado

Entre los productos señalados, cinco corresponden a suplementos a base de colágeno, uno de los ingredientes más populares en el mercado por su supuesta relación con la salud de la piel, las articulaciones y la prevención del envejecimiento. Sin embargo, la OCU ha comprobado que varios de estos productos incluyen afirmaciones sobre beneficios para la salud que no cuentan con autorización según la normativa europea. Estas alegaciones, muchas veces poco claras o exageradas, aprovechan la confianza del consumidor en términos como “mejora la elasticidad de la piel” o “fortalece las articulaciones”, sin que existan pruebas científicas suficientes que las respalden de forma concluyente.

El colágeno es actualmente el suplemento más vendido en farmacias y supermercados, pero su consumo no es necesario para la mayoría de las personas que siguen una dieta variada y equilibrada. La organización advierte que el marketing atractivo, combinado con una falta de información rigurosa, puede llevar a las personas a adquirir estos productos basándose en promesas poco realistas, lo que termina por no traducirse en beneficios reales para la salud.

Suplementos para el sistema nervioso bajo la lupa

Otros cuatro productos denunciados están dirigidos a mejorar funciones relacionadas con el sistema nervioso, como la memoria, la concentración o el estado de ánimo. Entre ellos se encuentran fórmulas que contienen ingredientes vegetales conocidos, como la valeriana, el ginseng o la planta de San Juan. Aunque algunos de estos componentes tienen cierto respaldo en estudios preliminares, la OCU destaca que las alegaciones comerciales utilizadas en sus etiquetas exceden lo permitido legalmente y no se ajustan a las evaluaciones científicas oficiales.

  • Algunos suplementos afirman mejorar el rendimiento cognitivo sin evidencia suficiente.
  • Otros prometen aliviar el estrés o favorecer el sueño sin cumplir con los requisitos regulatorios.
  • En varios casos, los mensajes confunden al consumidor al presentar efectos como certezas médicas cuando no lo son.

Además, la OCU recuerda que estos productos no son inocuos. Algunos extractos botánicos pueden interactuar con medicamentos, especialmente en personas con condiciones de salud preexistentes, y su uso no supervisado puede derivar en efectos adversos. La creencia común de que “si es natural, no puede hacer daño” contribuye a que muchos consumidores subestimen los riesgos asociados.

Otros suplementos con alegaciones irregulares

La lista completa de productos cuestionados incluye además cuatro suplementos de distintas categorías, cuyas alegaciones de salud también presentan irregularidades. Estos han sido identificados gracias a las denuncias y observaciones de los propios consumidores, en colaboración con la OCU. En todos los casos, se repite el patrón: mensajes comerciales que van más allá de lo autorizado, generando confusión y posiblemente llevando a decisiones de compra equivocadas.

El consumo de suplementos alimenticios ha crecido de forma significativa en los últimos años. Más de la mitad de los consumidores aseguran haber tomado al menos un suplemento en el último año, con un gasto medio anual de 139 euros por persona. Pese a esta tendencia, la OCU insiste en que una dieta equilibrada cubre las necesidades nutricionales básicas de la mayoría de las personas, haciendo innecesario en muchos casos el recurso a estos productos.

La organización subraya la importancia de reforzar la vigilancia del mercado y exigir responsabilidad a los fabricantes y distribuidores. Corregir publicidad engañosa y garantizar que las alegaciones de salud estén debidamente avaladas es fundamental para proteger al consumidor y evitar que invierta su dinero en productos cuyos beneficios no están científicamente demostrados.

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