España descubre el secreto del mar para generar energía solar

La energía solar flotante emerge como una alternativa estratégica para afrontar el creciente desafío de la generación eléctrica sin comprometer el uso del suelo terrestre. Con la demanda de electricidad prevista en aumento de hasta un 40% en la próxima década, los países buscan soluciones innovadoras que permitan escalar la producción de energías renovables sin impactar negativamente el entorno agrícola, natural o urbano. En este escenario, el mar y las grandes superficies de agua dulce se posicionan como nuevos frentes para la instalación de parques fotovoltaicos.

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España da sus primeros pasos en la energía solar marina

Naturgy ha iniciado la construcción del primer parque solar flotante en aguas marinas de España, en la costa del Puerto de Valencia. El proyecto consiste en dos unidades de 500 kW cada una, desarrolladas en colaboración con la startup española BlueNewables. Estas plataformas, basadas en una estructura tipo catamarán, están diseñadas para soportar las condiciones adversas del entorno oceánico: olas, salinidad y corrosión. La solución técnica permite elevar ligeramente las placas sobre el nivel del agua, reduciendo el impacto ambiental y facilitando el mantenimiento. La prueba piloto está prevista para marzo y se extenderá durante dos años con el fin de evaluar rendimiento, costes operativos y viabilidad a mayor escala.

Un modelo con potencial en embalses y pantanos

  • España cuenta con 1.225 presas hidráulicas, la mayor red de este tipo en Europa, lo que representa una oportunidad única para desplegar energía solar flotante.
  • Instalar paneles sobre embalses de agua dulce no solo reduce la evaporación del agua, sino que también mejora el rendimiento de las placas al mantenerlas más frescas.
  • La alianza entre la Asociación Catalana de Comunidades de Regantes (ACATCOR) y la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), firmada en septiembre, abre la puerta a integrar placas solares en canales y balsas de riego, potenciando sinergias entre agricultura y generación eléctrica.

Aunque el desarrollo en aguas marinas es aún incipiente en España, en el entorno europeo ya existen referentes. En Portugal, EDP opera el mayor parque solar flotante de Europa, ubicado en el embalse de Alqueva, con 12.000 paneles que generan 5 MW y producen anualmente 7,5 GWh. Otro parque más pequeño, en Rabagão, también demuestra el potencial de estas instalaciones en infraestructuras hidráulicas.

China lidera la revolución de los parques solares flotantes

El mayor impulso en esta tecnología se registra en Asia, especialmente en China, que concentra cerca del 70% de la capacidad instalada mundial. En la bahía de Jiaozhou, en la provincia de Shandong, se encuentra uno de los proyectos más ambiciosos: un parque flotante de 1.223 hectáreas, con 3.000 plataformas y una capacidad de 1,76 GWh. Estas instalaciones están diseñadas para resistir mareas, corrosión y los desafíos propios de un ecosistema marino, gracias a flotadores especializados.

Otros países asiáticos como Japón, Corea del Sur, Filipinas y Vietnam también han avanzado en este modelo. En Europa, además de Portugal, países como Holanda, Francia y Alemania cuentan con experiencias consolidadas, mientras que España comienza ahora a sumarse a esta tendencia con un enfoque tanto marino como continental.

Una apuesta con ventajas y desafíos

Entre las principales ventajas de los parques solares flotantes destaca la no ocupación de suelo útil, lo que evita conflictos por el uso del terreno. Además, el enfriamiento natural de los paneles por el agua mejora su eficiencia. Sin embargo, el entorno marino impone exigencias técnicas altas: resistencia al salitre, a la corrosión y a las condiciones climáticas extremas requiere innovación constante en materiales y mantenimiento. En algunos casos, estas instalaciones incluso se combinan con acuicultura, creando sinergias entre producción energética y pesca.

Pese a los retos, la energía solar flotante se configura como una pieza clave en la transición energética. Con un crecimiento sostenido desde 2015, la tecnología sigue ganando terreno, tanto sobre embalses como en el mar. España, con su extensa red hídrica y kilómetros de costa, tiene las condiciones para convertirse en uno de los principales actores de este nuevo modelo energético en Europa.

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