Defensa autoriza a los militares de Ceuta a llevar armas como autodefensa
El Ministerio de Defensa ha aprobado nuevas condiciones para el empleo del armamento por parte de los militares desplegados en Ceuta, en respuesta al aumento de los ataques y a la tensión que afrontan las patrullas, según han informado fuentes cercanas a las Fuerzas Armadas a El Independiente.
Preocupaciones sobre el uso del armamento
La orden, transmitida a los efectivos mediante la cena de mando, permite que cada unidad cuente con un soldado autorizado a portar armas de fuego con munición real para responder en situaciones de autodefensa. Sin embargo, la medida ha generado inquietud entre los propios militares, que temen no sólo por la disponibilidad del arma, sino por quién deberá decidir su empleo y las posibles repercusiones jurídicas de esa decisión.
Las patrullas habitualmente se forman por cuatro o cinco efectivos. Con la nueva instrucción, uno de ellos podrá llevar el arma y disponer de la capacidad de actuar en defensa propia y del resto de sus compañeros. La cuestión que preocupa a los soldados es quién determinará, en el momento, si la amenaza es lo suficientemente grave como para justificar el uso del fuego.
Principales dudas planteadas

- ¿Quién evalúa el nivel de riesgo y autoriza el disparo?
- ¿Qué ocurre si varios militares son atacados y sólo uno lleva munición real?
- ¿Cómo se justificará la actuación ante un juez en caso de que se produzca un incidente?
Las fuentes indican que la valoración recae en la persona que porta el arma, quien debe tomar la decisión en cuestión de segundos bajo una posible escalada de violencia. Este escenario se ha intensificado tras los episodios recientes, como el asalto con piedras a una patrulla que dejó a varios militares heridos.
Otro punto crítico es la ausencia de la condición de agente de la autoridad para los efectivos que realizan patrullas en la vía pública o colaboran con la Policía y los Cuerpos de Seguridad del Estado. Según la información proporcionada a El Independiente, para que los militares fueran investidos con esa condición sería necesario un marco normativo específico que, hasta la fecha, no existe.
Los militares reclaman que no basta con dotarles de equipos, sino que las órdenes deben delimitar con claridad sus funciones, el alcance de su actuación frente a una agresión y el respaldo jurídico que les garantice actuar sin temor a sanciones posteriores.
Hasta ahora, el equipamiento de las patrullas en Ceuta ha sido desigual: algunas disponían de armamento, cascos y chalecos, mientras que otras operaban con recursos más limitados. La nueva autorización llega en un contexto en el que la Asociación de Militares en el Exterior (ATME) ha denunciado reiteradamente las precarias condiciones de seguridad y ha exigido medidas para proteger a sus miembros.
ATME insiste en que la prioridad sigue siendo la seguridad del personal, la protección de sus familias y la claridad de las órdenes recibidas durante el despliegue, aspectos que consideran esenciales para garantizar una actuación eficaz y legalmente respaldada.
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