García-Margallo, sobre la crisis migratoria en Ceuta: "Ahora hay un protectorado de Marruecos sobre España"
En el programa «Más de Uno», José Manuel García‑Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y exdiputado por Melilla, analizó la reciente crisis en Ceuta, la relación con Marruecos y la situación de las ciudades autónomas. Según el político del Partido Popular, la presión de Rabat forma parte de una estrategia destinada a demostrar su superioridad frente a España.
Análisis de García‑Margallo sobre la presión marroquí
Rafa Latorre inició la entrevista preguntando por la convocatoria del representante diplomático marroquí, que asistió al encargo de negocios en lugar del embajador. García‑Margallo subrayó que una convocatoria de esta naturaleza debe ser pública, pues su objetivo es transmitir formalmente el descontento de España y evitar la repetición de hechos que consideren inaceptables.
El exministro describió la respuesta de Marruecos como otro ejemplo de presión sobre el Estado español, señalando una “debilidad interna del Gobierno” que, a su juicio, permite que “haya un protector de Marruecos sobre España”.
Criticó también la política española en materia migratoria y de defensa, y aseguró que llevaba meses advirtiendo de que Ceuta y Melilla podían convertirse en instrumentos de presión por parte de Rabat.
Respecto a la gestión del contacto diplomático, García‑Margallo manifestó su desacuerdo con la forma en que el Gobierno manejó la reunión con la representación marroquí. Considera que una convocatoria de un embajador debe ser un gesto público que exprese el malestar y que, si se mantiene en secreto, pierde gran parte de su sentido diplomático.
“Esto se hace para decir: estoy molesto y no me lo vuelvan a hacer”, afirmó, añadiendo que “si el encuentro se mantiene sin publicidad, pierde buena parte de su sentido diplomático”.
En la sección dedicada al Sáhara Occidental, el político explicó que el cambio de posición de España no ha producido los resultados esperados. “Yo creo que no ha servido absolutamente para nada”, indicó, recordando que se había esperado la apertura de los puertos de Ceuta y Melilla y una mayor colaboración marroquí en materia migratoria. También cuestionó que una decisión de tal relevancia se tomara sin consenso entre las principales fuerzas políticas.
Sobre la ausencia del rey Felipe VI en Ceuta durante la crisis, García‑Margallo defendió que la situación exigía la presencia del monarca. “Cuando hay un incendio, los bomberos tienen que ir”, comparó, añadiendo que la visita habría transmitido a los ceutíes la convicción de que “España no los abandonará”. Alertó, además, de que la presión económica de Marruecos podría debilitar a ambas ciudades autónomas, ya que “puede asfixiar económicamente a Ceuta y Melilla sin necesidad de recurrir a la fuerza”.
El exministro descartó que los acontecimientos se limiten a una crisis migratoria. Si la inmigración se utilizó como instrumento de presión, lo calificó como una forma de guerra híbrida. “Si ha habido un ataque, tiene que haber un atacante y, por tanto, una respuesta”, sostuvo, defendiendo una política de disuasión basada en líneas rojas claras, especialmente en materia de soberanía e integridad territorial.
Para cerrar, García‑Margallo cuestionó el peso internacional de España y la posición del Gobierno dentro de la Unión Europea, criticando también la política de defensa y la relación con Estados Unidos. “Nos hemos puesto a estar detrás. Somos el enfermo de Europa”, concluyó.
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